Hanoi- Al cerrar un turbulento 2025, la economía de Vietnam alcanzó un crecimiento impresionante y mantuvo la inflación en niveles adecuados, gracias a una coordinación eficaz de políticas integrales.
Aunque fueron muchos contratiempos, fundamentalmente la inestabilidad de los mercados globales y los severos desastres naturales en el país, el Índice de Precios al consumidor (IPC) aumentó solo un 3,31% en todo el año, cumpliendo el objetivo fijado por la Asamblea Nacional.
En una entrevista concedida a VietnamPlus, Nguyen Thu Oanh, directora del Departamento de Estadísticas de Precios de la Oficina Nacional de Estadísticas del Ministerio de Finanzas, detalló los factores que permitieron controlar la inflación e identificó los principales retos para 2026.
Control de la inflación
Reportero: Al analizar el panorama económico de 2025, se observan tanto avances como dificultades. El mundo enfrentó una marcada inestabilidad geopolítica, mientras que Vietnam sufrió con fuerza los efectos de desastres naturales e inundaciones. Aun así, el IPC promedio del año apenas subió un 3,31%. ¿Cómo evolucionaron los precios a lo largo del año y qué factores marcaron especialmente su comportamiento en el tramo final?
Nguyen Thu Oanh: El año 2025 puso a prueba la resiliencia de la economía vietnamita. Funcionó en un entorno donde los mercados mundiales de materias primas eran sumamente complejos, afectados por la inestabilidad geopolítica y los ajustes en las políticas comerciales de las principales economías. Las cifras reflejan que las presiones inflacionarias se hicieron sentir de manera constante a lo largo del año. En diciembre, el IPC avanzó un 0,19% respecto al mes previo y un 3,48% en comparación interanual. Durante los últimos tres meses de 2025 —la temporada de mayor consumo y producción— el índice registró un incremento del 3,44%.
No obstante, el balance anual cerró con un alza moderada del 3,31%, demostrando la capacidad de Vietnam para cumplir el objetivo de control de la inflación establecido por la Asamblea Nacional. Este resultado positivo se debió fundamentalmente a la gestión decidida y flexible del Gobierno, los ministerios, los sectores y las autoridades locales. Llamó la atención la estrecha coordinación entre las políticas monetaria y fiscal, la gestión flexible de las tasas de interés y del tipo de cambio, así como un crecimiento crediticio razonable que apoyó la producción y las actividades empresariales sin generar una presión excesiva sobre el tipo de cambio.
Asimismo, los precios de los bienes gestionados por el Estado se ajustaron con cautela según una hoja de ruta, esencialmente en sectores como educación, salud y electricidad doméstica, lo que limitó los choques de precios y efectos de contagio.
Gracias a la implementación sincronizada de varias políticas, se garantizó el suministro interno de bienes, particularmente de alimentos y productos esenciales. El fortalecimiento de las medidas de estabilización del mercado y el incremento de las reservas de mercancías ayudaron a evitar escasez localizada. Paralelamente, se intensificaron la supervisión del mercado, las medidas contra el acaparamiento y la lucha contra el fraude comercial, frenando aumentos injustificados de precios.
El mercado cambiario permaneció estable, con un tipo de cambio administrado de manera flexible, lo que ayudó a disminuir la presión inflacionaria derivada de las importaciones. De manera general, la inflación en 2025 aumentó pero se mantuvo en un nivel apropiado, sin causar grandes fluctuaciones en la economía ni en el nivel de vida de la población, mientras apoyaba el crecimiento económico. Una característica de la estructura inflacionaria del año pasado fue la diferencia entre inflación general e inflación subyacente. Esta última - que excluye alimentos básicos, alimentos frescos, energía y bienes administrados por el Estado- aumentó en promedio 3,21% en 2025, por debajo del aumento total del IPC del 3,31%.
No obstante, las presiones derivadas del costo de insumos no pueden pasarse por alto, ya que los índices de precios de productores, materiales, combustibles y comercio exterior mostraron incrementos frente a 2024. Lograr que el IPC se mantuviera en un 3,31% anual, pese al encarecimiento de las materias primas y a las interrupciones parciales en las cadenas de suministro, exigió un esfuerzo considerable.
Principales retos para 2026
Reportero: Al iniciar 2026, surge la incógnita de si Vietnam podrá sostener la estabilidad alcanzada, en un contexto en el que numerosos pronósticos advierten que los riesgos inflacionarios continúan latentes. ¿De qué manera podría evolucionar la inflación en los próximos meses y qué factores serán determinantes para mantener el equilibrio económico?
Nguyen Thu Oanh: En el año en curso no hay espacio para la complacencia, ya que los riesgos inflacionarios siguen siendo impredecibles y existen cuatro grandes desafíos. Los más difíciles de pronosticar continúan siendo las fluctuaciones en los precios mundiales de la energía, combustibles y materias primas. Los costos logísticos y del transporte internacional pueden seguir altos, afectando los costos de producción y los precios de los bienes.
Adicionalmente, los conflictos geopolíticos, los desastres naturales y el cambio climático podrían obstaculizar el suministro, especialmente de alimentos. El aumento de la demanda de consumo, producción e inversión pública también podría ejercer presión al alza sobre el nivel general de precios. Por estas razones, el mensaje para 2026 es proactividad, prudencia y vigilancia. Para mantener la estabilidad macroeconómica será clave garantizar el equilibrio entre oferta y demanda y gestionar eficazmente las expectativas inflacionarias.
Potencialidades del mercado interno
Reportero: En el lado positivo del panorama económico, las ventas minoristas de bienes y los ingresos por servicios de consumo crecieron un 9,2% en 2025, una cifra notable. ¿Qué factores concretos impulsaron este avance y hasta qué punto puede sostenerse durante 2026?
Nguyen Thu Oanh: El crecimiento del 9,2% en las ventas minoristas y los servicios de consumo en 2025 es la muestra fehaciente de que el poder adquisitivo se ha recuperado con fuerza y se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento de la economía.
Este repunte estuvo respaldado por diversos factores. En primer lugar, la mejora de los ingresos y el aumento de la confianza de los consumidores jugaron un papel decisivo. Cuando la estabilidad macroeconómica se mantiene y el empleo ofrece seguridad, las familias tienden a gastar con mayor tranquilidad y optimismo.
Asimismo, políticas de apoyo oportunas y un entorno empresarial favorable contribuyeron a blindar la confianza del consumidor. Un aspecto destacado de 2025 fue la fuerte expansión del turismo y los servicios. Vietnam recibió casi 21,2 millones de visitantes internacionales, la cifra más alta en muchos años, con un incremento interanual del 20,4%. Esta subida impulsó los ingresos por alojamiento y restauración en 14,6% y los servicios de viaje en 20,2%.
El dinamismo del turismo internacional y nacional generó fuertes efectos indirectos, estimulando el consumo en múltiples sectores. Destaca además el papel de la economía digital. El rápido crecimiento del comercio electrónico y de las plataformas de compras en línea ha derribado barreras geográficas, facilitando que los consumidores accedan a bienes con mayor facilidad que nunca. A su vez, los programas de promoción y estímulo del consumo funcionaron como catalizadores clave para dinamizar la economía nacional.
Para el 2026 considero que existe una base sólida para mantener esta tendencia. Si Vietnam logra preservar la estabilidad macroeconómica, garantizar ingresos para los trabajadores, elevar la calidad de bienes y servicios y aprovechar mejor el potencial del turismo y del comercio electrónico, el vasto mercado interno de 100 millones de personas seguirá siendo un pilar sólido. Esto permitiría reducir la dependencia de las exportaciones y aportar de manera significativa al crecimiento económico nacional./.
¡Muchas gracias!