Hanoi (VNA) - La inversión extranjera directa (IED) en Vietnam alcanzó resultados récord durante los primeros siete meses de 2026, reflejando no solo un fuerte crecimiento del volumen de capital, sino también una mejora significativa en la calidad de los proyectos.
Junto con la Resolución 10 del Buró Político, esta evolución marca una nueva etapa orientada a atraer inversiones que fortalezcan la capacidad tecnológica y el desarrollo sostenible del país.
Según el Ministerio de Finanzas, el capital registrado superó los 38 mil millones de dólares, un aumento cercano al 58% respecto al mismo período de 2025. Aunque el número de nuevos proyectos creció apenas un 7,8%, el capital registrado para estas iniciativas superó los 21 mil millones de dólares, más del doble que un año antes, lo que elevó considerablemente el tamaño promedio de cada proyecto.
Esto evidencia la creciente apuesta de las corporaciones multinacionales por inversiones estratégicas y de alto contenido tecnológico.
La industria manufacturera y de procesamiento continuó liderando la captación de inversiones con 18,68 mil millones de dólares, mientras aumentó la presencia de proyectos vinculados a semiconductores, electrónica, tecnología de la información, innovación científica y energías limpias. Entre ellos destaca la planta de semiconductores de LG Innotek en Hai Phong, valorada en mil millones de dólares, la primera de este tipo que la empresa instala fuera de Corea del Sur.
La calidad del flujo de IED también se refleja en el ritmo de ejecución. En los siete primeros meses del año se desembolsaron más de 15,2 mil millones de dólares, un incremento del 11,76% y el nivel más alto registrado para este período en los últimos cinco años. Este desempeño confirma la confianza de los inversionistas en el entorno empresarial vietnamita y en las perspectivas de largo plazo del país.
Richard Barnsley, director de Banca Global de HSBC Vietnam, señaló que Vietnam se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos para la IED gracias a su estabilidad política, costos laborales competitivos, amplia red de acuerdos de libre comercio y un entorno de inversión cada vez más favorable.
No obstante, afirmó que la siguiente etapa de desarrollo requiere no solo atraer más capital, sino generar mayor valor agregado mediante transferencia tecnológica, investigación y desarrollo (I+D), formación de recursos humanos y una mayor participación de las empresas nacionales en las cadenas globales de suministro.
Esa orientación coincide con la Resolución 10, que fija como objetivo captar entre 200 y 300 mil millones de dólares en nuevos compromisos de IED entre 2025 y 2030, con desembolsos de entre 150 y 200 mil millones.
La estrategia prioriza inversiones procedentes de economías desarrolladas, aspira a incorporar unas 10 mil empresas vietnamitas a las cadenas de suministro de compañías extranjeras y atraer al menos tres grandes grupos tecnológicos para establecer centros regionales o de I+D en Vietnam.
Especialistas consideran que la principal innovación de esta política radica en cambiar el criterio de evaluación de la IED: ya no se mide únicamente por el volumen de capital o el número de proyectos, sino por su capacidad de transferir tecnología, desarrollar proveedores locales y aumentar el contenido nacional.
Los incentivos también evolucionan, privilegiando las inversiones en semiconductores, inteligencia artificial, centros de datos, biotecnología, energías verdes e investigación científica.
Los expertos coinciden en que la mejora de la calidad de la IED permitirá a Vietnam integrarse con mayor profundidad en las cadenas globales de valor, impulsar sectores tecnológicos de alto valor añadido y reforzar la competitividad nacional. En este contexto, la inversión extranjera dejará de ser solo una fuente de capital para convertirse en un motor de innovación, transformación industrial y crecimiento sostenible, favoreciendo la transición del modelo “Made in Vietnam” (Hecho en Vietnam) hacia “Created in Vietnam” (Creado en Vietnam)./.