Hanoi (VNA) - Desde el otoño de 1945 hasta el de 2026, Vietnam ha recorrido 81 años de profundas transformaciones, desde la conquista de la independencia y la reunificación nacional hasta el Doi Moi (Renovación), la integración internacional y el actual proceso de desarrollo y crecimiento.
La Revolución de Agosto de 1945 y el nacimiento de la entonces República Democrática de Vietnam abrieron una nueva era de independencia, en la que el pueblo pasó a ser dueño de su propio destino. En las décadas siguientes, pese al hambre, la pobreza y las guerras, Vietnam perseveró y escribió páginas decisivas de su historia, entre ellas la victoria de Dien Bien Phu en 1954 y la Gran Victoria de la Primavera de 1975.
Tras la reunificación, el país tuvo que hacer frente a las enormes consecuencias de la guerra y graves dificultades económicas y sociales. La Renovación, iniciada en 1986, marcó un punto de inflexión en la concepción del desarrollo y permitió a Vietnam superar gradualmente la crisis, abrirse al mundo e integrarse en la economía internacional, sentando las bases de los avances registrados hasta hoy.
Vietnam es actualmente una de las economías más dinámicas de la región y del mundo. Detrás de este avance están el esfuerzo, el talento y las contribuciones de varias generaciones, plasmados en una infraestructura cada vez más desarrollada, mejores condiciones de vida, una reducción significativa de la pobreza y la aparición de nuevos motores de crecimiento vinculados a la ciencia, la tecnología, la innovación y la integración internacional.
Pero cuanto mayores son los logros, mayores son también las exigencias para el futuro. La baja productividad laboral, el riesgo de caer en la trampa del ingreso medio, el cambio climático, el envejecimiento de la población, las desigualdades y las amenazas no tradicionales a la seguridad plantean desafíos que requieren respuestas eficaces. Al mismo tiempo, persiste la necesidad de racionalizar el aparato estatal, mejorar el entorno empresarial, aprovechar plenamente el potencial del sector privado y reforzar la lucha contra la corrupción, el despilfarro, la burocracia y otras prácticas negativas.
Vietnam ha entrado en una nueva etapa de desarrollo marcada por importantes transformaciones. La racionalización del aparato estatal y la implantación de un modelo de administración local de dos niveles están modificando de manera sustancial la organización y el funcionamiento del sistema.
El verdadero desafío, sin embargo, no reside solo en la magnitud de la reforma, sino en conseguir que un aparato más compacto sea también más eficaz, más cercano a la población y capaz de prestar mejores servicios.
Las orientaciones trazadas por el XIV Congreso Nacional del Partido, junto con las decisiones adoptadas posteriormente, establecen el rumbo para esta nueva etapa y ponen el acento en la renovación del modelo de desarrollo, la reorganización del espacio de desarrollo, el fortalecimiento del Partido y del sistema político, la defensa nacional y el desarrollo sostenible.
En este proceso, la ejecución sigue siendo uno de los principales cuellos de botella: no basta con adoptar políticas acertadas, sino que es necesario convertirlas en acciones concretas, con responsables, plazos, recursos y resultados medibles.
Alcanzar los objetivos de desarrollo para 2030 y hacer realidad la aspiración de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos en 2045 exige a Vietnam crecer más rápido y, al mismo tiempo, de manera sostenible. Para ello, el país deberá apoyarse cada vez más en la productividad, la ciencia, la tecnología y la innovación, así como en un sector privado fuerte y un entorno empresarial abierto y favorable. Resultará igualmente fundamental mantener la disciplina y el orden, intensificar la lucha contra la corrupción, el despilfarro, la burocracia y las prácticas negativas, y reforzar la confianza de la población.
Si el otoño de 1945 fue el momento en que el pueblo vietnamita se levantó para decidir su propio destino, el otoño de 2026 plantea un nuevo reto: dominar la tecnología, elevar la capacidad de desarrollo y tomar las riendas del futuro. Continuar hoy el espíritu del otoño de 1945 significa abrir nuevas vías para el desarrollo, movilizar todos los recursos, aprovechar la fuerza del pueblo y convertir las aspiraciones de desarrollo en una fuerza capaz de llevar a Vietnam hacia adelante, sustentado en sus propias capacidades./.