📝Enfoque: El tiempo y las oportunidades: el nuevo frente contra el despilfarro en Vietnam

Vietnam impulsa medidas para combatir el desperdicio del tiempo y las oportunidades de desarrollo, con el fin de acelerar el crecimiento y cumplir sus metas estratégicas.

Combatir el despilfarro ya no significa únicamente evitar pérdidas, sino preservar y multiplicar las oportunidades que permitirán al país avanzar con mayor rapidez y sostenibilidad. (Foto ilustrativa: VNA)
Combatir el despilfarro ya no significa únicamente evitar pérdidas, sino preservar y multiplicar las oportunidades que permitirán al país avanzar con mayor rapidez y sostenibilidad. (Foto ilustrativa: VNA)

Hanoi (VNA) - En su camino hacia la meta de convertirse en un país desarrollado para 2045, Vietnam considera que combatir el desperdicio del tiempo y de las oportunidades de desarrollo ha dejado de ser una simple exigencia administrativa para convertirse en una prioridad estratégica.

No es casualidad que, durante la conferencia de balance del primer semestre de 2026 del sector de asuntos internos del Partido y de los Comités Directivos provinciales para la prevención y la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la negatividad, el miembro del Buró Político, secretario del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV) y jefe de su Comisión de Asuntos Internos, Le Minh Tri, subrayó que la lucha contra el despilfarro no debe limitarse al dinero y a los bienes públicos, sino extenderse también al tiempo y a las oportunidades de desarrollo.

En ese contexto, instó a los organismos estatales a elaborar criterios concretos que permitan medir este tipo de desperdicio y definir con claridad la responsabilidad de cada agencia, organización y funcionario.

Esta orientación coincide con las directrices del secretario general del Partido y presidente de Vietnam, To Lam, quien ha insistido en eliminar los obstáculos administrativos que obligan a ciudadanos y empresas a invertir tiempo y recursos innecesarios, así como en erradicar la apatía, la evasión de responsabilidades y el temor a tomar decisiones, factores que frenan el desarrollo del país.

El mandatario advirtió que el desperdicio ya no se manifiesta únicamente en la pérdida de bienes públicos, sino también en los proyectos paralizados y en los cuellos de botella que tardan en resolverse, consumen recursos, elevan los costos, erosionan la confianza y hacen perder valiosas oportunidades de crecimiento.

Vietnam ha entrado en una nueva etapa de desarrollo marcada por el objetivo de mantener un elevado ritmo de crecimiento para alcanzar las metas estratégicas fijadas para 2035 y 2045. En este escenario, cada decisión que se retrasa y cada recurso que permanece inmovilizado representan oportunidades difíciles de recuperar. El dinero perdido puede volver a generarse; el tiempo y las oportunidades desaprovechadas, en cambio, son irrecuperables. De ahí que combatir el despilfarro signifique hoy, sobre todo, evitar la pérdida de tiempo y de oportunidades de desarrollo.

La magnitud del desafío quedó de manifiesto en la 30.ª reunión del Comité Directivo Central para la Prevención y la Lucha contra la Corrupción, el Despilfarro y la Negatividad. Tras una revisión nacional, se identificaron 4.492 obras y proyectos paralizados o prolongados, de los cuales solo 1.531 han sido resueltos. Asimismo, de las 30.595 instalaciones y terrenos excedentes tras la reorganización del aparato estatal, únicamente 14.992 han sido puestos nuevamente en uso.

Cada proyecto retrasado incrementa los costos de inversión y cada terreno improductivo representa un desperdicio de bienes públicos. Sin embargo, la mayor pérdida radica en que esos recursos permanecen fuera del circuito económico, sin generar producción, empleo ni contribuir al objetivo de lograr un crecimiento de dos dígitos.

Por ello, el Comité Directivo Central ha exigido resolver de manera definitiva, durante 2026, las obras y proyectos estancados, así como el aprovechamiento de las instalaciones inmobiliarias y terrenos excedentes.

A diferencia de los activos materiales, el desperdicio del tiempo resulta mucho más difícil de cuantificar, aunque sus consecuencias pueden ser aún mayores. Un trámite administrativo prolongado puede frustrar una inversión; un proyecto retrasado puede hacer perder a una localidad su ventaja competitiva; y una decisión adoptada demasiado tarde puede privar a un sector entero de una oportunidad de desarrollo. Combatir el desperdicio del tiempo significa, en definitiva, proteger uno de los principales motores del crecimiento nacional.

En vida, el Presidente Ho Chi Minh solía aconsejar: "Las tareas de cada día deben terminarse ese mismo día, no se dejen para mañana. Se debe recordar: el pueblo ha usado el dinero de su sudor y lágrimas para pagar nuestros salarios durante esas horas". Más de medio siglo después, estas palabras conservan plena vigencia en un momento en que el país demanda mayor rapidez, eficiencia y capacidad de respuesta.

La lucha contra el despilfarro tampoco debe limitarse a resolver casos concretos. Debe orientarse al perfeccionamiento institucional, al fortalecimiento del control del poder y a la definición precisa de las responsabilidades de cada organismo y funcionario. En ese sentido, resulta necesario establecer indicadores objetivos que permitan evaluar el desperdicio del tiempo y de las oportunidades de desarrollo como parte del desempeño de la administración pública.

Al mismo tiempo, la transformación digital debe consolidarse como una herramienta esencial para reducir los tiempos de tramitación, aumentar la transparencia, reforzar la rendición de cuentas y mejorar el control mediante el uso de datos.

Durante el primer semestre de 2026, la Comisión de Asuntos Internos digitalizó 4.846 documentos emitidos, 20.615 documentos recibidos y continuó la digitalización de 304.888 páginas de archivos. Más allá de reflejar el avance tecnológico, estas cifras evidencian el esfuerzo por acortar los tiempos de gestión, reducir los costos sociales y limitar las condiciones que favorecen la corrupción y el despilfarro.

La orientación del Comité Central del PCV es avanzar decididamente desde una gestión centrada en corregir consecuencias hacia un modelo basado en la prevención temprana; pasar de la simple revisión estadística a la solución definitiva de los problemas; y de detectar irregularidades a impedir que el desperdicio surja desde el inicio. Para ello, resulta indispensable que los cuadros dirigentes actúen con iniciativa, se atrevan a innovar, a tomar decisiones y a asumir responsabilidades. Cada manifestación de evasión, dilación o espera innecesaria supone seguir perdiendo un recurso tan valioso como el tiempo.

Vietnam dispone hoy de importantes oportunidades para acelerar su desarrollo. Alcanzar los objetivos estratégicos fijados para 2035 y 2045 dependerá de la capacidad de aprovechar plenamente todos los recursos nacionales. Además del capital, la tierra y los bienes públicos, el tiempo y las oportunidades de desarrollo deben considerarse activos estratégicos. Combatir el despilfarro ya no significa únicamente evitar pérdidas, sino preservar y multiplicar las oportunidades que permitirán al país avanzar con mayor rapidez y sostenibilidad./.

VNA

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