Hanoi (VNA) - La Ley de Población, en vigor desde el 1 de julio de 2026, marca un giro en la política demográfica de Vietnam al ampliar numerosas medidas de apoyo destinadas a cada grupo poblacional, desde familias jóvenes, mujeres embarazadas y niños hasta adultos mayores.
Al constituir una fuerza laboral joven en edad de formar una familia y tener hijos, los obreros de las zonas industriales son uno de los grupos que reciben el beneficio directo de las nuevas políticas de la Ley de Población.
Tran Thi Lan, obrera del Parque Industrial Sai Dong B (Hanoi), compartió que la licencia de maternidad de siete meses es una regulación muy práctica, la cual permite a las madres disponer de más tiempo para cuidar a sus hijos y recuperar su salud antes de reincorporarse al trabajo.
Nguyen Van Hung, obrero del Parque Industrial Dai Tu (Hanoi), indicó que lo que considera más práctico es la norma que otorga al esposo días de descanso cuando la esposa da a luz, ayudando a las familias a contar con más tiempo para acompañarse en la etapa inicial del cuidado del recién nacido.
Además, tanto su matrimonio como muchas otras familias jóvenes se sienten más tranquilos al planificar tener hijos gracias a las políticas de apoyo a la vivienda social y a los subsidios por nacimiento.
Luu Hong Van, presidente del Sindicato de la empresa de espuma plástica Hanel, en el barrio de Long Bien, Hanoi, informó que muchos trabajadores están muy atentos a los puntos novedosos de la Ley de Población, ya que se trata de políticas vinculadas directamente con su vida, tales como el apoyo al tener el segundo hijo antes de los 35 años o la oportunidad de acceder a viviendas sociales.
Estos testimonios de los trabajadores demuestran que las nuevas políticas generan interés no solo porque amplían los derechos, sino también porque parten de necesidades muy específicas de la vida cotidiana.
Vietnam atraviesa una etapa de profundas transformaciones demográficas. La tasa promedio de fecundidad del país se sitúa actualmente en apenas 1,93 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo; mientras persisten diferencias entre regiones, el desequilibrio en la proporción de sexos al nacer y el desafío de mejorar la calidad de la población. Este panorama pone de manifiesto la necesidad de adoptar políticas demográficas más acordes con la realidad.
En ese contexto, la Ley de Población fue construida bajo un enfoque de transición desde el pensamiento de la planificación familiar hacia el de población y desarrollo. En lugar de aplicar una solución única para la totalidad de la población, la legislación amplía las políticas según cada grupo de destinatarios, adecuándose a las necesidades de cada etapa de la vida.
Medidas como la ampliación de la licencia de maternidad para las trabajadoras que den a luz a su segundo hijo, la incorporación de un permiso remunerado para los padres tras el nacimiento de un hijo, el apoyo a las mujeres que tengan dos hijos antes de los 35 años en las localidades con baja tasa de fecundidad y la prioridad en el acceso a viviendas sociales buscan crear condiciones más favorables para que las personas se sientan seguras al formar una familia, tener hijos y cuidarlos durante sus primeros años de vida.
Además de las familias jóvenes, la ley también amplía las políticas destinadas a las mujeres embarazadas y a los niños a través de la atención a la salud reproductiva y los tamizajes prenatales y neonatales; al tiempo que estipula políticas de atención médica y el desarrollo de modelos de cuidado comunitario para los adultos mayores.
El diseño de políticas por cada grupo de destinatarios contribuye a generar las bases para el desarrollo demográfico sostenible, elevando la calidad del recurso humano y la calidad de vida de los ciudadanos./.