Bruselas (VNA) – El secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, pronunció hoy un discurso sobre política en el Instituto Real de Relaciones Internacionales Egmont, en Bruselas, centrado en convertir la visión en acción, desde la determinación política hasta un modelo de cooperación.
Ante numerosos invitados, académicos, investigadores y representantes del cuerpo diplomático, el máximo dirigente vietnamita, quien realiza una visita oficial a Bélgica, afirmó que, tras cuatro décadas de Doi Moi (Renovación), Vietnam ha pasado de ser un país devastado por la guerra y sometido al cerco y al embargo a convertirse en uno de los principales socios comerciales y de inversión de la Unión Europea (UE) en el Sudeste Asiático.
Este recorrido confirma una verdad fundamental: independientemente de las diferencias en los sistemas políticos o los niveles de desarrollo, los países que comparten el compromiso con el diálogo, la cooperación mutuamente beneficiosa y el respeto al derecho internacional pueden superar sus divergencias y construir un futuro común.
Al destacar tres mensajes fundamentales, señaló que el primero consiste en reconocer las transformaciones estratégicas de la época, un período de profundos cambios que entraña el riesgo de fragmentación, pero que también abre nuevas oportunidades, en el que la UE sigue desempeñando un papel central y pionero.
El segundo es la creciente convergencia entre Vietnam y la UE en cuanto a visión, valores y concepción de la "autonomía estratégica", que constituye una base sólida para que ambas partes profundicen sus relaciones. El tercero se refiere a las orientaciones estratégicas innovadoras para los vínculos entre Vietnam y la UE, en los que la relación entre Vietnam y Bélgica constituye un motor y el ejemplo más palpable.
Ante los cambios trascendentales y el riesgo de fragmentación del mundo, el desafío estratégico consiste en encontrar la manera de salvaguardar la autonomía nacional y, al mismo tiempo, contribuir a construir un orden internacional justo, abierto y basado en normas. Se trata de una cuestión que Vietnam y la UE deben resolver conjuntamente, señaló.
Para responder a este desafío, Vietnam ha adoptado como lema de acción "Confianza en sí mismo, autonomía, autosuficiencia, resiliencia y orgullo nacional", explicó. La filosofía subyacente es que la autosuficiencia y la resiliencia fortalecen la capacidad de resistencia y la autonomía, mientras que una cooperación internacional profunda y amplia amplía las oportunidades para el desarrollo nacional.
Tras superar las consecuencias de la guerra y el embargo, Vietnam emprendió con determinación el proceso de Doi Moi, renovando el pensamiento de liderazgo, reformando los marcos institucionales, transformando los métodos de actuación y promoviendo una integración proactiva en la comunidad internacional.
Según el dirigente, Vietnam avanza con confianza hacia una nueva era de desarrollo con dos objetivos centenarios: convertirse en un país en desarrollo con una industria moderna para 2030 y en un país desarrollado de ingresos altos para 2045. Para hacer realidad esta aspiración, el país está dejando atrás la dependencia de los recursos naturales y la mano de obra barata para avanzar hacia un modelo de crecimiento basado en el conocimiento, la innovación, la transformación digital y la transición ecológica, con las personas en el centro. Al mismo tiempo, mantiene firmemente una política exterior de independencia y autonomía, multilateralización y diversificación de las relaciones exteriores.
No obstante, el camino por delante sigue presentando numerosos desafíos, entre ellos el riesgo de caer en la "trampa de los ingresos medios", la presión para aumentar la productividad y la vulnerabilidad de una economía abierta ante las perturbaciones geoeconómicas. Para superarlos, además de sus propios esfuerzos, Vietnam necesita una cooperación estratégica, justa, equilibrada y eficaz con sus socios internacionales, entre los que destaca la UE como uno de sus socios de primer nivel.
Al destacar la posición y el papel de la UE en el orden mundial, To Lam señaló que las relaciones con este bloque revisten para Vietnam una especial importancia estructural.
Vietnam se enorgullece de ser el único país del Sudeste Asiático que mantiene una red de cooperación tan amplia con la UE y que, además, ha establecido asociaciones estratégicas o integrales con 11 de sus Estados miembros, afirmó.
La cooperación con la UE no es una relación exterior convencional, sino un pilar estratégico directamente vinculado con la política vietnamita de multilateralización y diversificación de las relaciones exteriores y con su apuesta por una vía de desarrollo autónoma. Asimismo, Vietnam valora profundamente la cooperación y el valioso apoyo, en condiciones de igualdad, que la UE y sus Estados miembros le han brindado durante las últimas décadas.
El dirigente añadió que, pese a la distancia geográfica y las diferencias en los niveles de desarrollo, Vietnam y la UE comparten una profunda convergencia en torno a cuatro pilares estratégicos: la coincidencia entre la "autonomía estratégica" de ambas partes y el espíritu de autosuficiencia de Vietnam; una visión positiva de las nuevas normas medioambientales, como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y el Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR); el compromiso con la equidad, la transparencia, la igualdad y el beneficio mutuo en el libre comercio y la seguridad económica; y la defensa del derecho internacional y la seguridad marítima.
To Lam describió las relaciones entre Vietnam y Bélgica como el ejemplo más palpable de la profundidad de la asociación entre Vietnam y la UE y propuso varios ámbitos para impulsar una cooperación estratégica innovadora en los próximos años.
En primer lugar, instó a ambas partes a reforzar la confianza política y la seguridad económica mediante el fortalecimiento de los vínculos comerciales y de inversión, la garantía de la seguridad de las cadenas de suministro y una mayor cooperación en ciberseguridad y seguridad marítima. También abogó por intensificar la coordinación entre la UE, Vietnam y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para contribuir a configurar una arquitectura de seguridad regional basada en normas.
En segundo lugar, señaló la necesidad de institucionalizar la cooperación económica, comercial y de inversión a un nivel superior. Para ello, propuso que la UE proporcione asistencia técnica a las empresas vietnamitas para ayudarlas a cumplir las normas medioambientales, como el CBAM y el EUDR. Asimismo, alentó a los fondos de inversión europeos a ampliar su presencia en los sectores de las infraestructuras estratégicas y la logística en Vietnam.
Otro ámbito prioritario es impulsar avances decisivos en ciencia y tecnología, semiconductores e innovación. Vietnam propuso conectar los ecosistemas tecnológicos de ambas partes, con especial atención a la cooperación con Bélgica, sede de IMEC, uno de los principales centros de investigación en semiconductores del mundo. La propuesta incluye establecer centros conjuntos de investigación y desarrollo en semiconductores, inteligencia artificial (IA) responsable y biotecnología, así como fomentar los vínculos entre las redes de innovación y las empresas emergentes.
También pidió acelerar la transición ecológica y una transición energética justa, mediante una cooperación que movilice al sector privado y a las autoridades locales de ambas partes, especialmente para hacer frente al cambio climático en el delta del Mekong.
Asimismo, destacó la necesidad de reforzar las bases de la educación, la formación y los intercambios entre los pueblos. Ambas partes deberían construir una "alianza del conocimiento" sostenible, sustentada en el legado de cooperación entre las universidades belgas y vietnamitas, y aprovechar el poder blando de la comunidad vietnamita en Bélgica y en toda Europa como un sólido puente cultural.
Como uno de los países del Sudeste Asiático que mantienen una cooperación más amplia con la UE y en su condición de coordinador de las relaciones ASEAN-UE, Vietnam está dispuesto a desempeñar el papel de "modelo piloto" y puente estratégico para convertir la cooperación entre ambas organizaciones en una asociación interregional ejemplar, contribuyendo de manera concreta a la paz y la prosperidad de ambos continentes, afirmó.
El dirigente expresó su esperanza de que los responsables políticos y académicos europeos vean en Vietnam un "socio fiable" y un "eslabón estratégico" que conecte Asia y Europa.
Cuando esta visión se haga realidad, las relaciones entre Vietnam y la UE, así como entre Vietnam y Bélgica, trascenderán las páginas de los documentos diplomáticos para convertirse en un dinámico corredor económico, intelectual y tecnológico que conecte Hanoi y Bruselas, subrayó.
To Lam concluyó que el principio común de la nueva era debe ser la "unidad en la diversidad" y avanzar conjuntamente respetando las diferencias, para escribir un nuevo capítulo de paz y prosperidad para ambos continentes./.