Hanoi (VNA) - La transformación digital del patrimonio cultural debe centrarse en las personas y garantizar la participación de las comunidades en todas las etapas, desde la documentación y la conservación hasta la gestión, el uso y la difusión de los datos culturales, afirmó Jonathan Baker, representante de la UNESCO en Vietnam.
En una entrevista concedida a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), Baker explicó que, en el contexto de la transformación digital global, la UNESCO considera que las tecnologías digitales son una herramienta importante para proteger, transmitir y promover las expresiones culturales, los conocimientos y las tradiciones relacionadas con las religiones, las creencias y la vida espiritual de las comunidades.
Señaló que estas tecnologías ofrecen nuevas oportunidades para documentar, conservar y difundir manifestaciones culturales vulnerables al paso del tiempo, como los conocimientos tradicionales, las lenguas, la memoria comunitaria, los rituales, las festividades, los espacios culturales y las prácticas religiosas y de creencias.
Añadió que, en el caso del patrimonio cultural inmaterial transmitido principalmente de forma oral o entre generaciones, la digitalización permite crear archivos audiovisuales, inventarios digitales y registros virtuales de espacios culturales. Según dijo, esto no solo ayuda a preservar el patrimonio, sino que también facilita el acceso al conocimiento cultural, especialmente para los jóvenes, los investigadores y las comunidades de zonas remotas.
Sin embargo, subrayó que la digitalización no puede sustituir el papel de las comunidades como portadoras y transmisoras del patrimonio. Un ritual, una práctica religiosa o un espacio cultural, indicó, solo permanece vivo cuando sigue formando parte de la vida de la comunidad.
También destacó que el patrimonio cultural inmaterial está en constante evolución, por lo que los archivos digitales deben actualizarse de forma periódica para reflejar esa realidad cambiante y evitar que la información quede desfasada.
Por ello, reiteró que la transformación digital del patrimonio debe adoptar un enfoque centrado en las personas y garantizar la participación activa de las comunidades en todas las fases del proceso.
Asimismo, señaló que las iniciativas de digitalización deben respetar los principios de autenticidad, ética, derechos culturales y propiedad comunitaria establecidos en la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003. Aunque la tecnología amplía el acceso al patrimonio, advirtió que también plantea desafíos relacionados con la interpretación y el uso de los conocimientos culturales en los entornos digitales, por lo que es necesario mantener un equilibrio entre la innovación y el respeto por la diversidad cultural y los valores tradicionales.
Sobre las recomendaciones para los países que impulsan la transformación digital, Baker afirmó que este proceso debe integrar de manera equilibrada la tecnología, la cultura y los derechos de las comunidades.
Indicó que es necesario invertir en bases de datos digitales integradas e interoperables que sirvan tanto para conservar la información como para apoyar la investigación, la educación, la gestión del patrimonio y la difusión del conocimiento cultural. También insistió en garantizar la calidad, autenticidad y conservación de los datos, así como en evitar la fragmentación de la información entre instituciones.
Además, destacó la importancia de documentar digitalmente no solo las prácticas del patrimonio inmaterial, sino también los espacios culturales y rituales, el patrimonio arquitectónico, los paisajes culturales, los objetos, los paisajes sonoros, las imágenes y los contextos en los que se desarrollan estas manifestaciones.
En cuanto a la protección de los datos culturales, señaló que no toda la información debe ser compartida o reutilizada de la misma manera, ya que algunas prácticas religiosas y conocimientos tradicionales requieren medidas especiales para proteger los derechos de las comunidades, respetar sus valores culturales y evitar interpretaciones erróneas o usos comerciales inapropiados.
También destacó la necesidad de una gestión ética y responsable de los datos, con la participación activa de las comunidades en las decisiones sobre la documentación, el almacenamiento y el uso de la información cultural.
Baker afirmó además que la transformación digital solo será realmente exitosa si todas las personas pueden acceder a sus beneficios. Para ello, consideró necesarias políticas que garanticen el acceso equitativo a los recursos culturales digitales, especialmente para los jóvenes, las mujeres, las personas con discapacidad, las minorías étnicas, las comunidades locales y otros grupos vulnerables.
Por último, señaló que la transformación digital del patrimonio no es solo una cuestión tecnológica, sino también de formación, gobernanza y cooperación entre instituciones culturales, especialistas, comunidades, investigadores y el sector tecnológico.
Añadió que la UNESCO continuará colaborando con Vietnam y otros Estados miembros para que la transformación digital contribuya tanto a la protección del patrimonio cultural como a la construcción de sociedades basadas en el conocimiento, la innovación y el desarrollo sostenible./.