Hanoi (VNA) - El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, señaló que uno de los cuatro principales vacíos detectados tras la implementación de la Resolución 80-NQ/TW es que el atractivo y la capacidad de difusión de los valores culturales positivos en el entorno digital no han avanzado al mismo ritmo que las plataformas y los contenidos digitales.
Este desfase constituye un obstáculo para convertir la cultura en un recurso interno, un instrumento de poder blando y un motor del desarrollo nacional.
En la segunda reunión del Comité Directivo Central para el Desarrollo de la Cultura Vietnamita, celebrada el 13 de julio, el máximo dirigente destacó que a medida que el espacio digital moldea cada vez más la percepción, los gustos y el estilo de vida de la sociedad, si esta brecha no se reduce con rapidez, los valores externos podrían imponerse, afectando la identidad cultural nacional y la transmisión del sistema de valores vietnamitas.
El informe Digital 2026 indica que, a finales de 2025, el país indochino contaba con unos 85,6 millones de usuarios de internet, equivalentes al 84,2% de la población, y cerca de 79 millones de cuentas identificadas en redes sociales. Cada dispositivo conectado es al mismo tiempo un canal para recibir y difundir valores culturales; sin embargo, para tener impacto, los contenidos deben competir por la atención del público en un entorno dominado por los algoritmos de las plataformas digitales.
El doctor Nguyen Huy Phong del Consejo Teórico Central consideró que el rápido avance de la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial está transformando el comportamiento en línea, mientras que los productos culturales digitales de Vietnam siguen siendo limitados en cantidad y capacidad de atracción.
El ecosistema creativo aún carece de cohesión, escasean los recursos humanos con conocimientos tanto culturales como tecnológicos y, en muchos casos, la transformación digital se limita a digitalizar documentos y archivos, sin generar productos culturales capaces de competir y difundirse ampliamente.
Especialistas recalcaron que la realidad también evidencia una distancia entre el abundante patrimonio cultural del país y la capacidad para convertirlo en datos, conocimiento, propiedad intelectual y productos creativos; así como entre la estrategia de desarrollo de las industrias culturales y un marco institucional y de mercado aún insuficientemente coordinado. Muchos productos culturales oficiales continúan centrándose en la transmisión de información, sin lograr captar el interés del público en las plataformas digitales.
Para reducir esta brecha, la doctora Tu Thi Loan, directora del Instituto de Investigación Cultural Thang Long propuso renovar el enfoque del desarrollo de productos culturales digitales.
Además de digitalizar el patrimonio, es necesario crear contenidos que puedan ser descubiertos, comprendidos, compartidos y que inspiren nuevas iniciativas creativas.
Asimismo, recomendó perfeccionar el marco institucional, reformar los mecanismos de inversión, fortalecer la cooperación público-privada, formar recursos humanos con competencias tanto culturales como tecnológicas, diseñar estrategias de distribución adaptadas a cada plataforma e invertir en infraestructuras de datos y canales nacionales de distribución para reforzar la autonomía en el espacio digital.
En la reunión, To Lam instó a aplicar tres grandes transformaciones: considerar la cultura como fundamento espiritual de la sociedad y pilar del desarrollo; impulsar el desarrollo cultural tanto en el espacio físico como en el digital; y combinar estrechamente la preservación con la creatividad.
Por otro lado, definió cuatro tareas prioritarias: perfeccionar las instituciones; fortalecer la soberanía cultural en el espacio digital; promover la transformación del patrimonio y del capital cultural en conocimiento, propiedad intelectual y productos creativos; y desarrollar las industrias culturales como un nuevo motor de crecimiento que contribuya a elevar la competitividad nacional.
Las directrices mencionadas no solo ofrecen soluciones a la "brecha" identificada, sino que también abren un nuevo enfoque: cuando la cultura se sitúa realmente en el lugar que le corresponde y se gestiona con pensamiento creativo, tecnología y el mercado, el espacio digital dejará de ser un desafío y se convertirá en un entorno donde los valores culturales positivos podrán difundirse con fuerza, de forma sostenible y con una influencia destacada./.