Hanoi (VNA) - El auge del turismo de experiencias culturales está impulsando en Vietnam un nuevo modelo de alojamiento que incorpora el patrimonio, los oficios tradicionales y el arte local como parte de la experiencia del visitante.
Expertos consideran que fortalecer el vínculo entre el sector turístico, las comunidades y las industrias culturales será clave para convertir los establecimientos de hospedaje en espacios capaces de generar valor económico y preservar la identidad local.
En Hanoi, algunos establecimientos ya han integrado el patrimonio cultural, los productos de los oficios artesanales y las expresiones del arte tradicional en sus espacios interiores y en las experiencias que ofrecen a sus huéspedes.
Según el arquitecto Doan Phuong, fundador de D+ Vietnam Architecture, esta tendencia responde a una demanda cada vez más evidente del mercado. Alrededor del 85% de los viajeros busca experiencias culturales auténticas, mientras que el 78% prefiere alojarse en establecimientos con una marcada identidad local.
El diseño y la propuesta artística también influyen de forma decisiva en la elección del alojamiento. En el caso de los millennials y la generación Z, la decisión de reserva está cada vez más vinculada al valor de la experiencia. Los espacios con una estética cuidada y una narrativa cultural propia resultan más atractivos que los alojamientos convencionales. A ello se suma el auge del turismo sostenible: el 76% de los viajeros desea vivir experiencias más sostenibles y el 66% espera que su gasto contribuya al desarrollo de las comunidades locales.
Pese a ello, la incorporación de elementos culturales locales en los alojamientos sigue siendo, en muchos casos, superficial y limitada a la decoración o a recursos meramente visuales. La estancia aún no se ha consolidado como una experiencia cultural integral capaz de generar un mayor atractivo para los visitantes y aportar un valor añadido a las comunidades anfitrionas.
Para el arquitecto Doan Phuong, el reto consiste en pasar de una visión centrada en la explotación del patrimonio a otra orientada a activar de manera integral sus valores. Alcanzar este objetivo requiere una estrecha colaboración entre los operadores de alojamiento, las instituciones culturales, los pueblos de oficios tradicionales y las comunidades locales.
A pesar del enorme potencial existente, el aprovechamiento de los recursos culturales en el sector del alojamiento continúa siendo insuficiente. El mercado aún carece de una oferta amplia de establecimientos que reflejen de forma auténtica la identidad cultural vietnamita.
Aunque algunas grandes cadenas hoteleras han desarrollado modelos inspirados en la cultura local, en el segmento de hoteles medianos y pequeños, homestays y alojamientos independientes, la mayoría sigue centrándose en ofrecer servicios básicos de hospedaje, sin desarrollar propuestas culturales estructuradas.
Le Xuan Vinh, vicepresidente de la Asociación de Turismo del barrio de Hoan Kiem, en Hanoi, señaló que todavía son pocos los hoteles de la zona que incorporan las historias de los oficios tradicionales y la cultura local a sus espacios, pese a que estos elementos representan un importante factor diferenciador y responden a las expectativas de los visitantes.
Especialistas y gestores del sector coinciden en que el alojamiento no solo cumple la función de ofrecer descanso, sino que constituye el primer punto de contacto del turista con la cultura del destino, permitiéndole descubrir el ritmo de vida local a través de experiencias auténticas. La integración de estos valores en la oferta turística abre, además, nuevas oportunidades para fortalecer el vínculo entre la cultura y el desarrollo económico.
Uno de los principales obstáculos para aprovechar plenamente el patrimonio histórico y cultural es la escasa articulación entre los distintos actores implicados. Operadores de alojamiento, diseñadores, artesanos, pueblos de oficios tradicionales y empresas turísticas aún no han conseguido consolidar una cadena de valor capaz de transformar los recursos culturales en productos competitivos. Como consecuencia, la cultura todavía no se ha convertido en el eje sobre el que construir relatos y experiencias memorables para los visitantes.
Para revertir esta situación, los expertos proponen elaborar directrices que integren los elementos culturales en el diseño y la gestión de los alojamientos, impulsar rutas turísticas que conecten hoteles con pueblos artesanales, sitios patrimoniales y espacios culturales, y reforzar la cooperación entre empresas, artesanos, diseñadores y comunidades locales. Sobre esta base, cada establecimiento podrá desarrollar una identidad propia a partir de la artesanía, la gastronomía, la historia u otros valores característicos de su entorno, fortaleciendo así su diferenciación y competitividad./.