Con una contribución superior al 51% del Producto Interno Bruto (PIB) y la generación del 82% del empleo, el sector privado vietnamita se enfrenta al desafío de transformarse: pasar de ser un motor importante a convertirse en una fuerza impulsora del crecimiento, contribuyendo a alcanzar tasas de expansión de dos dígitos y sentar las bases para el desarrollo del país de cara a 2045. Ante la progresiva reducción del margen de crecimiento basado en la inversión de capital y la mano de obra barata, resulta decisivo liberar recursos, fortalecer las capacidades tecnológicas y mejorar la gestión empresarial.