La primera sesión plenaria de la Reunión de cancilleres de la ASEAN (Fuente: VNA)
 

Manila (VNA)- La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y China aprobaron el marco que permitirá el desarrollo de un Código de Conducta (COC) multilateral en el Mar del Este.

Sobre este acontecimiento, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, subrayó que cualquier acuerdo que resulte de este proyecto deberá ser respetado.

Tras una reunión en Manila de los cancilleres de la región, Yi afirmó que ha habido al respecto "un progreso realmente tangible" entre China y los 10 miembros de la ASEAN —Malasia, Indonesia, Brunéi, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia, Filipinas y Vietnam— con vistas a prevenir incidentes en las aguas disputadas del Mar del Este.

Se espera que el nuevo mecanismo —cuyo primer borrador fue aprobado en mayo— reemplace la Declaración de Conducta de las partes concernientes en el Mar del Este (DOC) alcanzada en 2002.

En ese sentido, Yi afirmó que la situación actual es más relajada y conducente a la estabilidad que la que hubo en años anteriores entre los Estados reclamantes.

Se trata de un acercamiento significativo entre China y el bloque sudesteasiático, después de que la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya fallara el año pasado a favor de Manila en el contencioso que mantiene con Beijing en esas aguas.

El código de conducta marítimo es discutido por China y los 10 países de la ASEAN desde 2010, con el objetivo de resolver las disputas que la segunda economía mundial y varias naciones de la región, entre ellas Filipinas, Malasia, Vietnam y Brunei, mantienen por territorios ubicados en el Mar del Este.

China no reconoció el fallo de la citada corte de La Haya, al considerarlo "nulo e ilegal", y urgió a que los asuntos se resolvieran entre las partes implicadas.

El Mar del Este posee un valor estratégico crucial para los países con costas en él.

Tanto su valor en recursos como su centralidad como vía de comunicación juegan un rol cardinal para comprender los ejes de este conflicto.

Los dos archipiélagos más extensos de la zona disputada son Truong Sa (Spratly) y Hoang Sa (Paracel).

Estos conjuntos de islas están constituidos por islotes, rocas y arrecifes parcialmente sumergidos, la mayoría de ellos inhabitables.

Las islas son importantes, fundamentalmente, por razones estratégicas y políticas, debido a que los reclamos de soberanía sobre ellas se utilizan para reforzar las reivindicaciones sobre el mar que las rodea y sus recursos.

Los principales recursos de la zona son los hidrocarburos y las reservas pesqueras, que proveen de alimento a las poblaciones de la región.

En cuanto a los recursos energéticos, se estima que las aguas del Mar del Este contienen siete mil millones de barriles en reservas de petróleo y un estimado de 900 billones de pies cúbicos de gas natural.

Dada la imposibilidad de realizar exploraciones debido a las implicaciones de este diferendo regional, los cálculos se han realizado sobre la base de los estimados en áreas próximas a la zona en disputa.

Más allá de la relevancia de estas aguas por sus recursos naturales, y del potencial que puede significar una ventaja estratégica de suma importancia para quienes logren explotarlas, en la actualidad son las rutas marítimas que cruzan la zona en conflicto el eje de mayor preocupación.

En esta región, se halla la segunda ruta comercial marítima más importante del mundo por el flujo de bienes que la atraviesan con destino a las mayores economías asiáticas.

A través de las rutas que surcan el Mar del Este, Sudcorea obtiene el 65 por ciento del petróleo que importa del mundo, Japón y Taiwán el 60 por ciento y China el 80 por ciento del total de su abastecimiento.

De ahí que el control del Mar del Este sea considerado de interés nacional para el gobierno chino y que su reclamo se extienda al 90 por ciento de esa área marítima. – VNA

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