Kuala Lumpur (VNA)- El Gobierno de Malasia está aplicando una política de ajuste fiscal con el objetivo de reforzar la capacidad de adaptación de la economía nacional frente a las incertidumbres geopolíticas y las presiones económicas globales.
La decisión de endurecer el control sobre el gasto no esencial, incluida la reducción de la escala de eventos oficiales, refleja un enfoque proactivo y disciplinado en la gestión de las finanzas públicas.
La doctora Asiyah Kassim, experta en políticas públicas de la Universidad Tecnológica MARA (UiTM), consideró que la contención del gasto es una medida oportuna en un contexto internacional cada vez más incierto. A su juicio, se trata de una estrategia “doble” orientada a optimizar los recursos financieros sin afectar la calidad de los servicios públicos.
Según explicó, la reducción de gastos innecesarios demuestra prudencia y disciplina presupuestaria. En un escenario en el que los conflictos en Asia Occidental podrían impactar negativamente en los precios de la energía, las cadenas de suministro y la confianza del mercado, esta política actúa como un instrumento preventivo de estabilización.
No obstante, la especialista advirtió que la eficacia de la medida dependerá de identificar correctamente las partidas a recortar, evitando afectar servicios esenciales.
Subrayó además la importancia de una implementación transparente, señalando que la reducción de viajes oficiales y la adopción del trabajo a distancia envían una señal relevante desde la perspectiva de la economía conductual, al demostrar que el ahorro comienza desde los niveles de liderazgo, lo que contribuye a reforzar la confianza ciudadana.
En la misma línea, el profesor asociado Aimi Zulhazmi Abdul Rashid, de la Escuela de Negocios de la Universidad Kuala Lumpur (UniKL), sostuvo que la acción anticipada del Gobierno es crucial, dado que el margen fiscal del país se reduce a medida que la deuda pública se acerca al 65% del producto interno bruto (PIB), sumado al riesgo de un “doble shock” derivado de la crisis en Asia Occidental.
El experto propuso una reestructuración presupuestaria que distinga claramente entre gasto operativo y de inversión, con el fin de sostener el crecimiento a largo plazo. Asimismo, enfatizó la necesidad de proteger sectores clave como la sanidad, la defensa y la seguridad alimentaria y energética, que no deberían verse afectados por recortes.
Desde una perspectiva social, el activista Lee Lam Thye expresó su apoyo a la política de austeridad, aunque advirtió que no debe hacerse a costa del bienestar básico de la población.
Señaló que es un momento oportuno para aplicar medidas de ahorro en todos los ministerios, pero sin comprometer necesidades esenciales como alimentos, salud, vivienda y protección social, al tiempo que insistió en la importancia de combatir la corrupción y las fugas de recursos.
Previamente, el Ministerio de Finanzas de Malasia emitió directrices para ajustar el gasto operativo en todos los organismos públicos, con el fin de garantizar que las actividades se alineen con la política de ahorro. Estas medidas forman parte de una estrategia de gestión fiscal sostenible que permitirá al Gobierno disponer de mayores recursos para apoyar a la población frente al aumento del costo de vida.
Por su parte, el primer ministro Anwar Ibrahim ha ordenado a las agencias y empresas estatales reducir la escala de los eventos oficiales, una decisión que se espera impulse una cultura de gobernanza responsable y refuerce la integridad en el sector público./.
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