Hanoi (Vietnamplus) - En un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica persistente, derivada de conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y presiones inflacionarias, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) mantiene una valoración positiva sobre las perspectivas de la economía vietnamita.
En su informe Perspectivas de Desarrollo de Asia de abril de 2026, publicado el 10 de abril, el BAD proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) de Vietnam crecerá un 7,2 % en 2026 y un 7,0 % en 2027. Aunque estas cifras se sitúan por debajo del 8 % registrado en 2025, el organismo subraya que Vietnam seguirá figurando entre las economías de mayor crecimiento de la región.
La entidad bancaria considera que el panorama a corto plazo continúa siendo favorable, respaldado por la estabilidad macroeconómica, el buen desempeño de las exportaciones y la implementación coordinada de políticas de apoyo al crecimiento. Sin embargo, advierte sobre el incremento de los riesgos externos, asociados a nuevas medidas comerciales de Estados Unidos, los conflictos en Oriente Medio y otras tensiones geopolíticas.
Según el director nacional del BAD en Vietnam, Shantanu Chakraborty, el Gobierno vietnamita ha respondido con rapidez a las interrupciones en el suministro energético mediante medidas fiscales temporales, mecanismos de control de precios y acciones para garantizar el abastecimiento, lo que ha contribuido a contener la inflación y sostener el crecimiento.
A largo plazo, el organismo destaca la necesidad de mejorar la eficiencia energética, diversificar las fuentes de suministro y acelerar la transición hacia energías limpias.El banco identifica la inversión pública como uno de los principales motores del crecimiento en 2026.
El Gobierno prevé desembolsar alrededor de 38 mil millones de dólares en proyectos estratégicos de infraestructura.No obstante, el economista jefe del BAD en Vietnam, Nguyen Ba Hung, subrayó que el factor determinante será la eficiencia de la inversión y su impacto real en el desarrollo económico y social.
En cuanto a la inversión extranjera directa (IED), el organismo prevé una posible moderación debido a la desaceleración de la inversión global y al aumento de la incertidumbre. Hasta el 28 de febrero de 2026, la IED registrada alcanzó los 6.000 millones de dólares, lo que representa una caída interanual del 12,6 %, mientras que la IED efectivamente desembolsada creció un 8,8 %, hasta los 3.200 millones de dólares.
El BAD también anticipa una desaceleración del comercio exterior, afectado por la menor demanda global, las incertidumbres arancelarias en Estados Unidos, la volatilidad cambiaria y los riesgos en las cadenas de suministro. Asimismo, estima que la inflación promedio será del 4 % en 2026, antes de moderarse al 3,8 % en 2027.
De cara al largo plazo, el organismo destaca la importancia de avanzar en reformas institucionales para mejorar el entorno de inversión y reforzar la resiliencia económica. También advierte sobre la necesidad de gestionar de forma proactiva la liquidez bancaria, el aumento de la morosidad y las presiones sobre el tipo de cambio.
Según el BAD, si estas reformas se implementan de manera efectiva, Vietnam contará con una base más sólida para mantener un crecimiento sostenible y reforzar su competitividad en un entorno internacional cada vez más complejo.
Otro aspecto clave señalado por el organismo es la necesidad de fortalecer el mercado de bonos corporativos. Los expertos subrayan que el desarrollo del mercado de capitales es fundamental para movilizar financiación a largo plazo más allá del crédito bancario, impulsando así la inversión sostenible.
El banco considera que una mayor transparencia, un marco legal coherente y una mayor participación de los actores del mercado serán esenciales para reforzar la confianza de los inversores.Si se aplican con eficacia, estas reformas podrían contribuir a consolidar el mercado de bonos corporativos como una fuente estable de capital a largo plazo para la economía vietnamita./.