Hanoi (VNA) - El Grupo del Banco Mundial (BM) elevó oficialmente a Vietnam a la categoría de país de ingreso mediano alto debido a sus impresionantes avances en el crecimiento económico y las exportaciones, un hito histórico que plantea nuevos desafíos para alcanzar la meta de convertirse en una economía de ingresos altos para el año 2045.
Al evaluar este logro, la directora del BM para Vietnam, Camboya y Laos, Mariam J. Sherman, afirmó que el progreso refleja las décadas de reformas persistentes, un sólido crecimiento económico y la elevación constante de la calidad de vida de la población, consolidando la confianza de la comunidad internacional en las perspectivas a largo plazo de la nación y su posición como un destino atractivo para los inversores.
Según la clasificación anual de países publicada recientemente por el organismo financiero, el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita de Vietnam aumentó de 4.490 dólares en 2024 a 4.970 dólares en 2025, superando el umbral de 4.636 dólares establecido como criterio para el grupo de ingresos medianos altos.
En la evaluación de este año, que abarcó a 218 naciones, Vietnam figuró como una de las seis economías a nivel mundial en ser promovidas de categoría, tras permanecer 17 años en el grupo de ingresos medianos bajos desde 2009.
El BM atribuyó este resultado al hecho de que el país sudesteasiático se ha mantenido entre las economías de más rápido crecimiento en la región, impulsado por un flujo estable de inversión extranjera directa, un fuerte repunte de las exportaciones y el desarrollo del sector de servicios domésticos, registrando un crecimiento promedio del INB del 10% anual entre 2021 y 2025, una expansión económica del 7% y 8% en 2024 y 2025, respectivamente, y un incremento de las exportaciones superior al 15% en el último bienio.
Sin embargo, la alta funcionaria advirtió que la transición hacia el estatus de ingresos altos exigirá que el INB per cápita de Vietnam se triplique respecto al nivel actual, una tarea compleja si se considera que desde 1990 solo 27 economías lograron romper la "trampa del ingreso mediano", de las cuales más de un tercio contó con ventajas específicas como la adhesión a la Unión Europea o la posesión de abundantes recursos naturales.
Por tal motivo, Sherman enfatizó que el próximo capítulo del desarrollo nacional no se definirá únicamente por la velocidad del crecimiento, sino por la calidad del mismo, la cual dependerá cada vez más de la productividad laboral, la innovación, el fortalecimiento del sector empresarial interno y la capacidad de generar un mayor valor agregado.
Para materializar esta dirección estratégica, las recomendaciones del BM sugieren reducir de manera prioritaria la brecha existente entre las empresas de inversión extranjera y las firmas nacionales, fortaleciendo la capacidad de las pequeñas y medianas empresas locales para que puedan innovar, generar empleos de calidad e insertarse profundamente en las cadenas de valor globales.
De igual modo, debido a la alta apertura de su economía, el país necesita incrementar su resiliencia ante los choques externos y diversificar sus motores de crecimiento en un contexto internacional volátil.
En el ámbito de la infraestructura, sector donde el plan de inversión pública de Vietnam para el período 2026-2030 se triplicará en comparación con el quinquenio anterior, la institución recomendó cambiar el enfoque desde la rápida ejecución de fondos hacia la generación de impactos reales, mejorando la selección de proyectos, la preparación de las inversiones, la eficiencia de las licitaciones y la mitigación de riesgos para atraer el capital privado.
Al respecto, el BM se encuentra colaborando estrechamente con el Gobierno para renovar el enfoque del financiamiento de infraestructura mediante proyectos financieramente viables, ya que los recursos públicos por sí solos resultan insuficientes.
Paralelamente, el crecimiento a largo plazo requerirá el desarrollo y la profundización de las fuentes de financiamiento más allá del sistema bancario, mediante reformas en el mercado de capitales que aseguren una asignación eficiente del crédito hacia las empresas dinámicas con alto potencial de crecimiento.
Apoyándose en la reciente promoción del mercado de valores de Vietnam por parte de FTSE Russell, la continuidad de estas reformas estructurales consolidará el mercado secundario, atraerá a más inversores y elevará la posición de la nación en el sistema financiero internacional.
Asimismo, la disponibilidad de recursos humanos de alta calidad se perfila como un factor indispensable para escalar en la cadena de valor y competir en sectores de mayor valor añadido a medida que el país se acerca al umbral de ingresos altos, lo cual demanda inversiones continuas en innovación, desarrollo de habilidades y aplicaciones tecnológicas.
El organismo internacional señaló que la mejora del entorno legal requiere un compromiso sistemático en el que todos los niveles de gobierno, agencias y actores económicos se alineen hacia un objetivo común.
A pesar de la magnitud de los desafíos, el BM concluyó que Vietnam posee ventajas estructurales clave como una fuerza laboral joven y dinámica, estabilidad macroeconómica, una ubicación geoestratégica en el centro de la región más activa de Asia y una demostrada capacidad de adaptación y reforma que servirán de base en su camino hacia el año 2045./.