Vietnam cuenta con el potencial para consolidarse como uno de los principales motores económicos de la ASEAN en los próximos diez años, una proyección que se sustenta en su acelerado ritmo de crecimiento dentro de la región, la captación sostenida de IED y su protagonismo ascendente en la fabricación y suministro global de productos electrónicos.
Vietnam gana con la reubicación de capitales
Tim Evans, director general del banco británico HSBC en Vietnam, evaluó que, en el panorama general del Sudeste Asiático, el país indochino es uno de los puntos brillantes más destacados.
En 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) de Vietnam creció un 8,02%, la tasa más alta entre el grupo de ASEAN-6. Mientras la inversión extranjera directa total en el país alcanzó los 38,42 mil millones de dólares, lo que reflejó la gran confianza de los inversores internacionales en las perspectivas de crecimiento a largo plazo de su economía.
La ventaja de Vietnam reside no solo en sus costes competitivos, sino también en su posición cada vez más relevante dentro de la cadena de suministro mundial de electrónica y tecnología.
Además, su participación en tratados comerciales de nueva generación, como el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP) y el Tratado de Asociación Económica Integral Regional (RCEP), sigue ayudando a Vietnam a ampliar el acceso a los principales mercados.
Sin embargo, la nueva ola de inversión se está desplazando hacia sectores de mayor valor añadido, como los semiconductores, la electrónica, las energías renovables y la infraestructura digital que da soporte a la inteligencia artificial (IA).
Vietnam ante una coyuntura estratégica
Actualmente, los semiconductores y el hardware de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) representan más del 30% de las exportaciones de mercancías totales de Vietnam, por lo que su posición en la cadena de suministro global de productos electrónicos le brinda la oportunidad de participar más activamente en la creación de infraestructura de datos, computación en la nube y plataformas para inteligencia artificial.
Si se implementan de manera efectiva, estas áreas no solo se convertirán en nuevas palancas de crecimiento, sino que contribuirán a aumentar la productividad de toda la economía.
Para Tim Evans, otra ventaja de Vietnam es la energía renovable. En la última década, el rápido desarrollo de las fuentes de generación solar y eólica ha transformado significativamente la estructura sectorial del país.
A su juicio, se trata de uno de los mayores logros de la nación en su proceso de transición verde, aunque el desafío actual reside en la capacidad de transmitir electricidad y conectar la infraestructura energética.
En ese sentido, señaló, la Iniciativa de Red Eléctrica de la ASEAN podría facilitar una mayor integración de las fuentes de energía renovable de Vietnam en el mercado regional.
Cuando la electricidad se transfiera de manera eficiente entre países, la ventaja energética no pertenecerá únicamente a cada uno por separado, sino que se convertirá en una fortaleza compartida del Sudeste Asiático, explicó Evans.
Y detalló que, junto con la integración regional, las reformas internas siguen siendo un factor decisivo en la capacidad de Vietnam para aprovechar las oportunidades.
En los próximos años, factores como la transparencia, la eficacia en la aplicación de las políticas, la rapidez de los procedimientos y la estabilidad del entorno de negocios seguirán influyendo directamente en las decisiones de los inversores, precisó.
Por tal motivo, recomendó, Vietnam necesita seguir mejorando sus bases internas a la vez que aprovecha eficazmente mecanismos de integración regional como la ASEAN, el RCEP y el ACFTA 3.0 para expandir sus mercados y elevar su competitividad.
Las mejoras en los sistemas de pago, la logística, el comercio digital o los procedimientos aduaneros pueden no generar cambios inmediatos, pero desempeñan un papel importante a la hora de aumentar el atractivo del entorno de inversión, apuntó./.