Hai Phong, Vietnam (VNA) - En la comuna de Tan Ky, en la ciudad de Hai Phong, Pham Van Hat, conocido como el “inventor campesino”, ha logrado destacar en el ámbito de la innovación agrícola pese a contar solo con educación hasta séptimo grado. Sus desarrollos incluyen múltiples máquinas para el campo, entre ellas el “robot sembrador” fabricado en Vietnam, que ya ha sido exportado a 15 países.
Antes de alcanzar el éxito, Van Hat atravesó un periodo de grandes dificultades. En 2007, invirtió todos sus ahorros -unos 57.700 dólares- en un proyecto de cultivo de hortalizas limpias a gran escala. Sin embargo, la falta de aceptación del mercado hacia los productos de mayor precio provocó que, para 2010, acumulase pérdidas cercanas a 153.800 dólares.
En medio de esa crisis, decidió viajar a Israel como trabajador manual para saldar deudas y formarse en técnicas agrícolas modernas. Allí trabajó en explotaciones hortícolas realizando tareas como la preparación del suelo y la distribución de fertilizantes. Esa experiencia le permitió diseñar posteriormente una máquina automática para esparcir abono acoplada a tractores, capaz de sustituir el trabajo de decenas de operarios.
La innovación fue rápidamente reconocida y valorada. Tras varias mejoras, el equipo alcanzó un rendimiento equivalente al trabajo de casi 40 personas. A partir de entonces, Van Hat recibió apoyo de agricultores y propietarios de granjas, lo que le permitió continuar investigando, incrementar sus ingresos y registrar varias patentes.
En 2012 regresó a Vietnam con el objetivo de desarrollar tecnologías al servicio de los agricultores locales. En condiciones aún limitadas, comenzó a fabricar el “robot sembrador”, un dispositivo completamente mecánico, sin chips electrónicos complejos, de bajo consumo energético y alta precisión.
Según explica el inventor, equipos importados con funciones similares suelen costar más de 3.850 dólares, mientras que su producto se comercializa entre 1.150 y 1.350 dólares, manteniendo durabilidad y eficiencia. Gracias a su accesibilidad y adaptación a las condiciones reales de cultivo, el dispositivo ha sido ampliamente adoptado y exportado a países como Japón, Estados Unidos, Canadá, Alemania y Nueva Zelanda.
Tres años después de su regreso, Van Hat logró saldar todas sus deudas y expandir su producción. Hasta la fecha, ha desarrollado y mejorado más de 60 tipos de maquinaria para la agricultura, la pesca y la silvicultura, incluyendo cargadoras de arroz, excavadoras de plantas medicinales, pulverizadores y cosechadoras de brotes vegetales.
Además del sector agrícola, también creó un dispositivo de evacuación para edificios altos, totalmente mecánico, diseñado para asistir a personas mayores, niños y personas con discapacidad en situaciones de incendio.
Aunque una empresa extranjera le ofreció alrededor de 1,15 millones de dólares por los derechos de su tecnología, Van Hat rechazó la propuesta. Su objetivo, explicó, es garantizar que los vietnamitas puedan acceder y utilizar tecnologías desarrolladas en el propio país.
Bajo la filosofía de “vender lo que la gente necesita”, las invenciones de Pham Van Hat no solo han reducido la carga de trabajo en el campo, sino que también se han convertido en un ejemplo de creatividad y superación en el ámbito rural vietnamita./.