Hanoi - La economía vietnamita creció un 8,18% en el primer semestre de 2026, sentando una base importante para cumplir los objetivos fijados para todo el año. Sin embargo, en un contexto marcado por las persistentes incertidumbres de la economía y la política mundial, alcanzar un crecimiento de dos dígitos en 2026 seguirá siendo un desafío considerable y requerirá respuestas coordinadas y flexibles.
Así lo señaló Nguyen Thi Huong, jefa de la Oficina Nacional de Estadísticas, durante una rueda de prensa celebrada el 3 de julio para informar sobre la situación socioeconómica del segundo trimestre y los primeros seis meses del año.
Según la responsable, la economía nacional mantiene una estabilidad necesaria, con la inflación bajo control. En junio, el índice de precios al consumidor (IPC) disminuyó un 0,39% respecto a mayo, principalmente por la reducción de los precios internos de los combustibles en línea con la evolución del mercado mundial, lo que contribuyó a aliviar los costos de vida y producción. La oferta y la demanda de productos esenciales también se mantuvieron equilibradas, sin escasez ni aumentos repentinos de precios.
La agricultura, la silvicultura y la pesca continuaron desempeñando un papel fundamental, al garantizar el suministro de alimentos para el mercado interno y contribuir a las exportaciones. La producción industrial también avanzó, mientras que el comercio exterior mantuvo su dinamismo gracias al aprovechamiento de los acuerdos de libre comercio (TLC). A ello se sumaron la evolución positiva del turismo y el consumo interno, así como nuevas mejoras en el entorno de inversión y negocios y en las políticas de bienestar social.
No obstante, Nguyen Thi Huong advirtió que la economía vietnamita seguirá expuesta a numerosos riesgos durante el segundo semestre, especialmente debido a su alto grado de apertura y sensibilidad ante las fluctuaciones económicas y políticas, las epidemias y los desastres naturales. En este contexto, las autoridades de todos los niveles y sectores deberán reforzar la capacidad de seguimiento y previsión, adoptar medidas de gestión flexibles y oportunas y mantener un equilibrio entre el impulso al crecimiento, la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación y la protección del bienestar de la población.
Para hacer frente a estos desafíos, la Oficina Nacional de Estadísticas propuso siete grupos de soluciones prioritarias.
En primer lugar, mantener la estabilidad macroeconómica y garantizar los principales equilibrios de la economía. Las autoridades deberán seguir de cerca la evolución económica y política mundial, especialmente los conflictos en Oriente Medio, los precios del petróleo, los costos de transporte y los tipos de cambio, a fin de actualizar oportunamente los escenarios de crecimiento e inflación. También será necesario gestionar con flexibilidad los precios de los combustibles y evitar ajustes simultáneos de productos y servicios bajo gestión estatal para contener las presiones inflacionarias.
En segundo lugar, acelerar la reestructuración del sector agrícola hacia una mayor calidad y capacidad de adaptación al cambio climático. Para ello, será necesario reforzar los vínculos entre producción, procesamiento y comercialización, desarrollar una ganadería con bioseguridad y a escala concentrada, y promover cadenas de valor respaldadas por tecnología avanzada y transformación digital.
En tercer lugar, fortalecer la competitividad de la producción industrial, especialmente de las empresas nacionales. Esto implica gestionar de forma proactiva los riesgos de las cadenas de suministro y diversificar las fuentes de materias primas. Ante los obstáculos logísticos, también será necesario controlar los costos de transporte y agilizar los procedimientos administrativos para liberar recursos destinados a la inversión pública. El uso de la inteligencia artificial (IA) en la gestión empresarial y la garantía de la seguridad energética contribuirán asimismo a generar nuevos impulsos para el sector.
En cuarto lugar, prestar mayor atención al mercado interno mediante programas de estímulo al consumo y medidas para conectar mejor la oferta con la demanda. El desarrollo del comercio electrónico y de los sistemas modernos de distribución permitirá impulsar las ventas minoristas y garantizar el suministro de productos esenciales a la población en distintas circunstancias.
En quinto lugar, promover unas exportaciones sostenibles, priorizando no solo el volumen, sino también el valor añadido y la diversificación de los mercados. El aprovechamiento de los TLC y una mayor capacidad para cumplir estándares internacionales exigentes permitirán fortalecer la posición de los productos vietnamitas en los mercados mundiales. Al mismo tiempo, será necesario desarrollar la infraestructura logística para reducir costos y mejorar la competitividad de los productos agrícolas, forestales y pesqueros.
En sexto lugar, mejorar sustancialmente el entorno de inversión y negocios mediante la reducción de los costos de cumplimiento y la eliminación de obstáculos para las empresas. Estas medidas contribuirán a atraer inversiones extranjeras, especialmente en proyectos de alta tecnología, transición verde e innovación. Una mayor vinculación entre las empresas con inversión extranjera y las nacionales ayudará, además, a fortalecer la resiliencia de toda la economía.
Por último, reforzar la prevención y el control de epidemias y mejorar la capacidad de respuesta ante desastres naturales. Ante fenómenos como inundaciones, sequías e intrusión salina, será prioritario proteger la producción agrícola y prevenir los incendios forestales. Paralelamente, las políticas de bienestar social deberán seguir aplicándose de manera eficaz para garantizar la estabilidad social y mejorar la calidad de vida de la población./.