Hanoi (VNA) - Atraer inversión extranjera directa (IED) de alta calidad y fortalecer al mismo tiempo la capacidad comercial y las empresas nacionales es la vía para que Vietnam pase de ser una “fábrica de ensamblaje” a ocupar eslabones de mayor valor añadido en las cadenas de suministro globales.
Priorizar la inversión en alta tecnología
Vietnam está pasando de atraer IED en función del volumen de capital a seleccionar proyectos capaces de generar tecnología, conocimientos, capacidades de gestión y vínculos con las empresas nacionales. Entre los sectores prioritarios figuran los semiconductores, la inteligencia artificial (IA), los chips y las energías renovables.
La Resolución No. 10 del Buró Político sobre el desarrollo de la economía con inversión extranjera, emitida el 8 de junio, fija el objetivo de captar entre 200 y 300 mil millones de dólares en IED registrada para 2030, de los cuales el 75% de las nuevas inversiones registradas procederá de economías desarrolladas. Vietnam también aspira a atraer al menos a tres grupos tecnológicos globales para que establezcan centros de investigación y desarrollo (I+D), así como a incorporar a 10.000 empresas nacionales a las cadenas de suministro de corporaciones multinacionales.
Según la Oficina Nacional de Estadística, hasta finales de agosto, la IED registrada en Vietnam alcanzó los 40,63 mil millones de dólares, un aumento del 55,4% respecto al mismo período del año anterior. El capital desembolsado se situó en unos 17,25 mil millones de dólares, un 12% más y la cifra más alta para los primeros ocho meses de los últimos cinco años. La industria manufacturera encabezó las nuevas inversiones, con 12,15 mil millones de dólares, equivalentes al 56% del total.
Junto con la captación de inversiones de alta tecnología, Vietnam se ha fijado para 2030 el objetivo de contar con al menos 100 empresas de diseño de chips, una planta de fabricación de chips a pequeña escala y 10 plantas de encapsulado y prueba. Esto abrirá oportunidades para que las empresas nacionales participen gradualmente en actividades de diseño, desarrollo de productos y tecnologías de mayor valor añadido.
Vincular la IED con la modernización de las empresas vietnamitas
Vietnam ya figura entre las 20 mayores economías del mundo por volumen de comercio exterior. Sin embargo, según el profesor asociado y doctor Nguyen Thuong Lang, del Instituto de Investigación sobre Comercio y Economía Internacional, el desafío consiste en convertir parte de ese intercambio comercial, valorado en billones de dólares, en valor añadido generado dentro del país.
Si se limitan a exportar productos ensamblados, las empresas vietnamitas tendrán dificultades para aumentar el valor que retienen. Por el contrario, participar en el diseño de productos, suministrar componentes de alta tecnología, desarrollar software y servicios técnicos, así como fortalecer la logística y las marcas propias, les permitirá generar más valor. Por ello, la captación de IED debe ir acompañada del desarrollo de las empresas nacionales.
El profesor Vu Minh Khuong, de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew de la Universidad Nacional de Singapur, considera que la IED debe entenderse como una palanca para modernizar las empresas y la economía, y no como un sector aislado del tejido empresarial nacional. Las compañías vietnamitas necesitan invertir en tecnología, recursos humanos, digitalización, IA, transición verde, I+D y gestión para convertirse en socios valiosos de los grupos internacionales.
“Las propias empresas vietnamitas deben alcanzar un nivel en el que los grupos con IED no recurran a ellas porque se les exija aumentar la proporción de contenido nacional, sino porque cooperar con ellas realmente los hace más fuertes”, subrayó Vu Minh Khuong.
Convertir la integración en capacidad económica nacional
Según el profesor Vu Minh Khuong, es necesario distinguir entre “estar presente en la cadena de valor” y “tener capacidad real dentro de ella”. Un elevado volumen de exportaciones no significa necesariamente que las capacidades nacionales hayan mejorado en la misma medida si las empresas vietnamitas se dedican principalmente al ensamblaje de bajo valor añadido.
Por tanto, la IED debe convertirse en un entorno para adquirir tecnología, conocimientos de gestión y estándares internacionales; el comercio debe impulsar la modernización empresarial, mientras que la integración económica permite a Vietnam acceder a conocimientos, recursos humanos y redes tecnológicas globales.
Los resultados deben medirse por el número de empresas con capacidad para competir internacionalmente, las tecnologías adquiridas y desarrolladas, y las compañías vietnamitas que se conviertan en socios importantes de las cadenas de suministro.
El profesor asociado y doctor Nguyen Thuong Lang propone que las políticas de apoyo a las empresas nacionales se diseñen de forma específica para cada proyecto y producto, con énfasis en la inversión en tecnología, maquinaria, formación en gestión e I+D.
Asimismo, los incentivos a los inversores extranjeros deberían vincularse a compromisos de utilización de componentes y equipos nacionales. Las empresas vietnamitas que cumplan los estándares necesarios también deberían conectarse directamente con los departamentos de compras de las multinacionales con IED.
Según los expertos, combinar inversiones de alta tecnología con el fortalecimiento de las capacidades nacionales permitirá a Vietnam aumentar el valor que genera en las cadenas de suministro, reforzar la autonomía económica y avanzar hacia el objetivo de convertirse en un país desarrollado para 2045./.