Más allá del voto electrónico: la transformación silenciosa de la administración electoral en Vietnam

Vietnam incorpora la transformación digital a las elecciones de 2026 para modernizar la gestión, mejorar la coordinación institucional y facilitar el acceso de los ciudadanos a la información, sin sustituir el voto tradicional.

Hanoi - La transformación digital no cambia la forma de votar, sino la manera de organizar unas elecciones.

Una elección distinta antes de abrir las urnas

Las elecciones para la XVI Legislatura de la Asamblea Nacional de Vietnam y de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031 introducen una novedad que no siempre resulta visible para los ciudadanos: la transformación digital ocupa un lugar central en la organización del proceso electoral.

A diferencia de los debates internacionales que suelen asociar la innovación electoral con el voto electrónico, Vietnam está avanzando por una vía diferente. Las iniciativas anunciadas oficialmente no contemplan sustituir el voto tradicional mediante sistemas electrónicos, sino modernizar la administración electoral a través de herramientas digitales destinadas a mejorar la gestión, la coordinación institucional y el acceso a la información.

El contraste es esencial. Digitalizar el voto significa cambiar la forma en que el ciudadano expresa su voluntad en las urnas. Digitalizar la administración electoral implica transformar todos los procesos que hacen posible una elección: desde la gestión de la información de los votantes y la preparación de las candidaturas hasta la comunicación institucional y la coordinación entre los organismos responsables.

En el caso vietnamita, la tecnología aparece como un instrumento de fortalecimiento de la capacidad administrativa del Estado. El objetivo no es sustituir los procedimientos legales existentes, sino hacer que su aplicación sea más eficiente, precisa y coordinada.

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Dirección del portal electoral nacional: https://hoidongbaucu.quochoi.vn/ (Foto: Vietnam+)

Esta orientación adquiere una importancia especial en unas elecciones que presentan cambios organizativos relevantes. Uno de ellos es la reducción del calendario electoral respecto a convocatorias anteriores. La vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Thanh, señaló que el proceso de preparación de las elecciones de 2026 se desarrolla en un plazo más corto que en ocasiones anteriores, pero subrayó que esta reducción temporal no afecta a las garantías fundamentales del proceso.

Según explicó, las tres rondas de consulta para la selección de candidatos continúan aplicándose, al igual que los requisitos establecidos por la legislación electoral. La diferencia reside en que las herramientas digitales permiten organizar determinadas tareas de manera más rápida y eficiente, sin reducir los controles necesarios para garantizar la calidad del proceso.

La experiencia vietnamita plantea así una cuestión relevante para el debate sobre la modernización electoral: la rapidez administrativa no tiene por qué significar una menor rigurosidad institucional. Al contrario, la incorporación de tecnologías digitales puede convertirse en un elemento que permita mantener los estándares existentes en un contexto de mayor complejidad organizativa.

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La vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Thanh, miembro del Consejo Electoral Nacional, informa sobre la situación y el progreso de la participación electoral. (Foto: VNA)

La propia vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Thanh, destacó que la aplicación de soluciones digitales ha facilitado distintas etapas del proceso, incluida la gestión de documentación electrónica y la combinación de actividades presenciales con formatos en línea. Esta última modalidad representa uno de los cambios más visibles, especialmente en los encuentros entre candidatos y electores, al permitir ampliar el alcance de la comunicación electoral.

El diputado Nguyen Quang Huan, miembro de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, considera que la transformación digital constituye uno de los rasgos distintivos de las elecciones de 2026. En su valoración, la aplicación de herramientas digitales abarca desde la elaboración de las listas de electores hasta la publicación de los programas de acción de los candidatos.

Más allá de la incorporación de nuevas tecnologías, ambos puntos de vista convergen en una misma idea: la innovación electoral no se encuentra únicamente en la urna, sino en la estructura administrativa que permite organizar unas elecciones.

Esa es precisamente la característica más relevante del modelo vietnamita: una transformación menos visible para el ciudadano, pero profunda en la forma en que las instituciones preparan y gestionan el proceso electoral.

La administración antes que la urna: una nueva arquitectura digital para el proceso electoral

La principal diferencia de la estrategia vietnamita frente a otras experiencias internacionales de innovación electoral reside en el lugar donde se concentra el esfuerzo tecnológico. No se trata de modificar el momento final del proceso -el acto de votar-, sino de modernizar toda la cadena administrativa que lo precede.

Esta distinción permite entender por qué la transformación digital aplicada a las elecciones de 2026 se centra en ámbitos como la gestión de datos, los expedientes electrónicos, la coordinación entre organismos y la integración de herramientas digitales dentro de la administración pública. La tecnología funciona como una infraestructura de apoyo para un proceso que continúa desarrollándose bajo el marco jurídico electoral vigente.

El Ministerio del Interior, en su evaluación sobre la aplicación de la transformación digital en la organización de las elecciones de la Asamblea Nacional de la XVI Legislatura y de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031, ha señalado tanto los avances alcanzados como los retos pendientes. Esta visión resulta significativa porque muestra que la digitalización no se presenta como un proceso acabado, sino como una etapa dentro de una modernización administrativa más amplia.

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Al escanear códigos QR con sus teléfonos inteligentes, los votantes pueden consultar rápidamente información relacionada con sus derechos de voto e informar o corregir cualquier error de inmediato. (Foto: Vietnam+)

Entre los avances identificados se encuentra una mayor aplicación de herramientas digitales en la gestión electoral, la mejora de la coordinación entre las instituciones responsables y la simplificación de determinados procedimientos. Al mismo tiempo, el proceso plantea desafíos relacionados con la infraestructura tecnológica, la seguridad de la información, la conexión entre sistemas y la capacidad del personal encargado de utilizar estas herramientas.

Precisamente esta combinación entre avances y desafíos refleja una característica común de las políticas de transformación digital: la tecnología por sí sola no garantiza una administración más eficiente. El cambio depende de la capacidad institucional para integrar nuevas herramientas dentro de los procedimientos existentes.

En este proceso, la infraestructura pública digital desempeña un papel fundamental. El Ministerio de Seguridad Pública ha destacado la importancia de la Base Nacional de Datos sobre Población y de los sistemas de identificación electrónica como instrumentos que pueden contribuir a mejorar la gestión administrativa relacionada con las elecciones.

Su función no consiste en sustituir los mecanismos legales de verificación electoral, sino en proporcionar herramientas que permitan una administración más precisa y coordinada. La disponibilidad de información digitalizada facilita la gestión de determinados procedimientos, reduce la dependencia de documentos físicos y favorece la cooperación entre diferentes organismos públicos.

El aspecto más relevante no está en una tecnología concreta, sino en la capacidad de conectar diferentes sistemas administrativos. La transformación digital electoral puede entenderse así como un proceso de integración progresiva: bases de datos, plataformas de gestión y herramientas de identificación electrónica comienzan a formar parte de una misma arquitectura pública digital.

Esta evolución tiene una consecuencia importante: modifica la forma en que funciona la administración. Los procesos que antes dependían principalmente del intercambio manual de documentos y de la coordinación tradicional entre organismos pueden apoyarse ahora en sistemas digitales que permiten una gestión más rápida y transparente.

Sin embargo, la digitalización no elimina la dimensión humana e institucional del proceso electoral. La selección de candidatos, las consultas públicas, la supervisión y la toma de decisiones continúan dependiendo de los mecanismos políticos y jurídicos establecidos. La tecnología actúa como una herramienta de apoyo, no como un sustituto de las instituciones.

Ahí reside una de las claves para interpretar la experiencia vietnamita. La modernización electoral no se mide únicamente por la presencia de dispositivos tecnológicos visibles para los ciudadanos, sino por la capacidad de las instituciones para organizar mejor un proceso complejo.

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Utilizando una aplicación de mapas digitales para consultar la ubicación de los centros de votación. (Foto: Vietnam+)

En este sentido, Vietnam está desarrollando un modelo en el que la innovación comienza en los espacios menos visibles de la elección: los sistemas administrativos, la gestión de información y la coordinación institucional. La urna permanece igual; lo que cambia es todo lo que ocurre antes de llegar a ella.

La tecnología llega al territorio: comunicación electoral y experiencias locales

La transformación digital de la administración electoral no se limita a los sistemas internos de gestión. Uno de los cambios más visibles de las elecciones de 2026 se encuentra en la relación entre las instituciones, los candidatos y los electores: la incorporación de herramientas digitales amplía los canales de comunicación y permite nuevas formas de interacción con la ciudadanía.

El Consejo Electoral Nacional ha señalado la importancia de aplicar la ciencia, la tecnología y la transformación digital en las actividades de información, divulgación y movilización electoral. El objetivo es aprovechar las plataformas digitales para facilitar el acceso de los ciudadanos a información oficial sobre el proceso, los candidatos y sus programas de acción.

Esta orientación supone una evolución importante. Durante mucho tiempo, la comunicación electoral dependió principalmente de mecanismos presenciales y de medios tradicionales. La incorporación de herramientas digitales no elimina esos canales, pero permite complementarlos con nuevas modalidades capaces de llegar a un número mayor de ciudadanos.

Uno de los ejemplos destacados por la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Thanh, es la combinación de encuentros presenciales y formatos en línea entre candidatos y electores. Según explicó, esta modalidad permite que los candidatos puedan presentar sus programas de acción a ciudadanos de diferentes localidades sin depender exclusivamente de los desplazamientos físicos.

La importancia de este cambio no reside únicamente en la tecnología utilizada, sino en la ampliación del espacio de comunicación electoral. Un candidato puede interactuar con votantes de distintas zonas mediante una conexión digital, mientras que los ciudadanos tienen más oportunidades de conocer las propuestas y perfiles de quienes aspiran a representarles.

Este modelo refleja una idea central de la transformación digital vietnamita: la tecnología no sustituye las formas tradicionales de participación, sino que las complementa. El contacto directo entre candidatos y electores continúa siendo un elemento fundamental, pero las herramientas digitales permiten ampliar su alcance.

La experiencia de las grandes ciudades muestra cómo esta tendencia se adapta a las condiciones concretas de cada territorio.

En Hanoi, donde la administración pública lleva años impulsando programas de gobierno digital, la aplicación de herramientas tecnológicas al proceso electoral se integra dentro de una estrategia más amplia de modernización administrativa. La capital ha utilizado sistemas digitales para apoyar la coordinación entre organismos, actualizar información y mejorar la gestión de las tareas preparatorias.

En Ciudad Ho Chi Minh, la escala poblacional y la complejidad administrativa plantean desafíos particulares para la organización electoral. La aplicación de soluciones digitales busca precisamente mejorar la conexión entre los distintos niveles administrativos, facilitar el intercambio de información y apoyar una gestión más eficiente del proceso.

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El barrio de Tan Son Hoa, en Ciudad Ho Chi Minh, difundió información sobre las elecciones mediante códigos QR y el uso de inteligencia artificial para crear videoclips, facilitando así el acceso de la ciudadanía a la información. (Foto: nhandan.vn)

Estos dos casos muestran que la transformación digital electoral no funciona como un sistema independiente creado exclusivamente para una convocatoria concreta. Forma parte de una evolución más amplia de la administración pública vietnamita, en la que las infraestructuras digitales desarrolladas para otros servicios públicos pueden contribuir también a mejorar la organización electoral.

Este enfoque tiene una consecuencia estratégica: evita entender la digitalización como una simple incorporación de herramientas tecnológicas. La verdadera transformación aparece cuando esas herramientas forman parte de una arquitectura institucional capaz de conectar información, organismos y ciudadanos.

Desde esta perspectiva, la innovación electoral vietnamita se desarrolla en varios niveles simultáneos. Por un lado, mejora los procesos administrativos internos; por otro, modifica la manera en que las instituciones comunican y se relacionan con los electores.

La elección sigue teniendo el mismo fundamento jurídico y político. Lo que cambia es el entorno administrativo que la sostiene.

Vietnam ante el debate internacional: una innovación que empieza antes del voto

La experiencia vietnamita se inscribe en una tendencia internacional más amplia: la incorporación progresiva de tecnologías digitales en la gestión de los asuntos públicos. Sin embargo, su particularidad reside en que la innovación electoral no se plantea desde la sustitución del voto tradicional, sino desde la mejora de la capacidad administrativa necesaria para organizar unas elecciones.

En las últimas décadas, el debate global sobre tecnología y elecciones se ha concentrado con frecuencia en el voto electrónico. Algunos países han experimentado con sistemas digitales para emitir o contar votos, mientras otros han mantenido procedimientos tradicionales debido a cuestiones relacionadas con la seguridad, la transparencia o la confianza de los ciudadanos.

Frente a ese debate, el enfoque vietnamita muestra otra dimensión de la transformación electoral: la digitalización de los procesos que preceden al momento de votar. La elaboración de registros, la gestión documental, la coordinación institucional, la difusión de información y la comunicación con los electores son áreas donde la tecnología puede generar cambios profundos sin alterar la naturaleza del sufragio.

Esta perspectiva coincide con una tendencia observada en numerosos países: antes de digitalizar la urna, muchas administraciones priorizan la modernización de la infraestructura pública que permite organizar las elecciones. La calidad de un proceso electoral no depende únicamente del acto final de depositar una papeleta, sino también de miles de procedimientos administrativos que garantizan que ese acto pueda desarrollarse de forma ordenada y eficiente.

Desde este punto de vista, el caso vietnamita plantea una reflexión más amplia sobre la relación entre tecnología y gobernanza pública. La innovación no siempre es la herramienta más visible para el ciudadano. En muchos casos, los cambios más importantes ocurren en sistemas internos, bases de datos, procesos de coordinación y capacidades institucionales que permanecen fuera del foco público.

La transformación digital de la administración electoral vietnamita también refleja una característica común de las políticas digitales contemporáneas: la necesidad de equilibrar eficiencia y confianza. La tecnología puede acelerar procesos y mejorar la gestión de información, pero su valor depende de que esté integrada en un marco institucional claro y acompañado por procedimientos de supervisión.

Por ello, la experiencia de Vietnam no debe analizarse únicamente desde la perspectiva tecnológica. Su interés principal se encuentra en cómo un Estado adapta sus mecanismos administrativos a un entorno digital sin modificar los principios fundamentales que regulan la organización electoral.

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(Foto: Vietnam+)

La elección de 2026 representa, en este sentido, una etapa significativa. La reducción del calendario electoral, la incorporación de herramientas digitales y la ampliación de los canales de comunicación muestran una administración que busca responder a nuevas exigencias de eficiencia y coordinación.

Pero el cambio más relevante quizá sea menos visible: la transformación de la forma en que las instituciones preparan las elecciones.

Vietnam no está digitalizando el voto. Está digitalizando la administración que hace posible el voto.

Esa diferencia permite situar su experiencia dentro de una conversación internacional más amplia sobre el futuro de las elecciones. La pregunta ya no es únicamente cómo utilizar tecnología durante la jornada electoral, sino cómo construir instituciones capaces de organizar procesos electorales más eficientes, transparentes y adaptados a una sociedad digital.

La verdadera innovación, en este caso, no comienza en la urna. Comienza mucho antes./.

Foto ilustrada (Fuente: VNA)

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