Hanoi (VNA) - La clase trabajadora de Vietnam enfrenta numerosas oportunidades, pero también varios desafíos, por lo que el desarrollo del capital humano se convierte en un factor crucial para mejorar la competitividad y avanzar hacia un desarrollo sostenible.
En la nueva etapa, el desarrollo de los trabajadores ya no es una opción, sino una exigencia inevitable del proceso de industrialización, modernización e integración internacional. Con la economía orientándose hacia el conocimiento, la tecnología y la innovación, la fuerza laboral debe elevar su nivel profesional, habilidades técnicas y disciplina laboral. De no adaptarse, los trabajadores corren el riesgo de quedarse atrás frente a la automatización, la inteligencia artificial y la competencia global.
A finales de 2025, Vietnam cuenta con unos 17,5 millones de trabajadores en la industria y construcción y 21,2 millones en el sector de servicios, representando el 39% de la población y el 73,6% de la fuerza laboral total. El porcentaje de trabajadores capacitados aumentó del 64,5% en 2020 al 70%, y aquellos con títulos o certificaciones subieron del 24,1% al 29,2%. Se está formando una nueva generación de trabajadores jóvenes que dominan la ciencia y la tecnología, reflejando un impulso renovado en la era digital.
Sin embargo, según la Confederación General del Trabajo de Vietnam, la calidad del capital humano aún es limitada; existe un desequilibrio en la estructura técnica y persiste la escasez de trabajadores calificados y técnicos capaces de dominar tecnologías avanzadas. La fuerza laboral joven es numerosa, pero inestable, con poca experiencia y riesgo de migrar al sector informal. Para construir una clase trabajadora moderna, se requiere una estrategia nacional vinculada al desarrollo socioeconómico, elevando la educación, habilidades, disciplina laboral y ofreciendo seguridad social, al tiempo que se promueve la responsabilidad social empresarial y la estabilidad laboral.
Un equipo de trabajadores calificados, disciplinados y tecnológicos permite a las empresas reducir costos, mejorar la calidad de productos y aumentar la competitividad internacional. Muchas empresas extranjeras priorizan la contratación de técnicos avanzados, quienes son clave en la eficiencia de las líneas de producción modernas. Cuando los trabajadores están bien formados y tienen empleos estables, mejoran su calidad de vida y contribuyen a la estabilidad social.
El sistema de educación profesional en Vietnam ha crecido en escala y calidad, aunque aún enfrenta problemas legales y de coordinación entre educación general, profesional y universitaria. Las instituciones necesitan cooperación más estrecha con las empresas para prácticas profesionales, pero actualmente depende en gran medida de la voluntad de las compañías.
Según el Departamento de Educación Profesional del Ministerio de Educación y Formación, en 2025 se matricularon unos 2,2 millones de personas; más del 85% de las instituciones firmaron acuerdos con más de 7.200 empresas, recibiendo más de 310.000 estudiantes en prácticas. Más del 80% de los graduados consiguen empleo, y entre ellos, el 70-75% trabaja en su área de formación. Sin embargo, la educación de largo plazo sigue siendo limitada, insuficiente para trabajos técnicos complejos como electromecánica, mecanizado, moldeado o soldadura.
Para desarrollar el capital humano de alta calidad, es necesario reformar integralmente la educación profesional, innovar contenidos y métodos de enseñanza, enfatizando habilidades prácticas, trabajo en equipo y adaptación al mercado laboral. La cooperación escuela-empresa debe fortalecerse para integrar la práctica profesional en la formación, permitiendo a los estudiantes acceder a experiencias reales y ajustando programas según la demanda laboral.
Además de la formación técnica, el dominio de idiomas es fundamental. Los trabajadores con buenas habilidades lingüísticas acceden más fácilmente a tecnologías nuevas, ocupan puestos clave y reciben mejores ingresos. La demanda de profesionales con habilidades técnicas y dominio de idiomas en proyectos de inversión extranjera directa está en aumento, pero la oferta sigue siendo limitada.
Actualmente, los trabajadores representan alrededor del 65% del Producto Interno Bruto y más del 70% de los ingresos fiscales del Estado. Por ello, el desarrollo del capital humano de la clase trabajadora vietnamita es una prioridad para fortalecer la competitividad nacional y avanzar hacia un desarrollo sostenible./.