Vietnam ante nuevas oportunidades en semiconductores

Vietnam busca aprovechar la diversificación de las cadenas globales de semiconductores para ampliar su participación en ensamblaje, prueba y empaquetado, aunque enfrenta retos en infraestructura y recursos humanos.

Productos, chips y semiconductores expuestos en la presentación del Centro Nacional de Apoyo a la Producción Piloto de Chips Semiconductores, en Hanoi, el 26 de junio de 2026. (Foto: VNA)
Productos, chips y semiconductores expuestos en la presentación del Centro Nacional de Apoyo a la Producción Piloto de Chips Semiconductores, en Hanoi, el 26 de junio de 2026. (Foto: VNA)

Hanoi (VNA) - La estrategia de desarrollo de la industria de semiconductores de Estados Unidos está generando nuevas oportunidades para que Vietnam participe más profundamente en las cadenas globales de valor, pero también plantea importantes desafíos en materia de infraestructura, recursos humanos y capacidad institucional.

La Ley de Ciencia y CHIPS de Estados Unidos, aprobada en agosto de 2022 con un presupuesto total de unos 280 mil millones de dólares, constituye un cambio significativo en la política industrial del país norteamericano. De esta suma, 52,7 mil millones de dólares están destinados específicamente a la industria de semiconductores durante cinco años, con el objetivo de ampliar la capacidad de producción nacional y fortalecer la Investigación y el Desarrollo (I+D).

Unos 39 mil millones de dólares se destinan al CHIPS Program Office para apoyar la construcción y ampliación de fábricas de semiconductores y de redes de materiales y equipos auxiliares. Otros 11 mil millones se destinan a programas de investigación, desarrollo e infraestructura compartida de investigación y desarrollo (I+D), mientras que unos dos mil millones apoyan iniciativas de microelectrónica destinadas a la defensa.

La política estadounidense combina además incentivos fiscales con requisitos vinculados a la seguridad económica. Entre las propuestas recientes figura la ampliación del crédito fiscal previsto en la Sección 48D para inversiones en fabricación avanzada de semiconductores, así como mecanismos de pago directo para empresas elegibles. Al mismo tiempo, determinados incentivos están vinculados a condiciones sobre el inicio de proyectos y mecanismos de recuperación de fondos cuando las inversiones se trasladan a países considerados de riesgo para la seguridad.

Sin embargo, la experiencia estadounidense también muestra que los incentivos financieros no bastan para resolver rápidamente las limitaciones estructurales de la industria. Los grandes proyectos de fabricación de chips han sufrido retrasos debido, entre otros factores, a la escasez de personal técnico y a las limitaciones de la infraestructura de empaquetado avanzado.

Según estimaciones de McKinsey, SEMI y la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF), la industria norteamericana podría afrontar una escasez de unos 157 mil trabajadores a tiempo completo para 2030, principalmente en puestos de operación de fábricas y de ingeniería de hardware, aunque esta cifra podría variar según la evolución de la demanda y del ritmo de aplicación de la ley.

Esta carencia de personal, junto con la limitada experiencia práctica en la instalación y operación de equipos de fotolitografía de alta precisión, ha afectado a proyectos como los de TSMC en Arizona e Intel en Ohio. TSMC retrasó la entrada en funcionamiento de su primera fábrica en Arizona de finales de 2024 a 2025 y aplazó la segunda a 2027-2028. Por su parte, el complejo de Intel en Ohio, valorado en unos 28 mil millones de dólares, también ajustó su calendario de producción a 2027-2028.

Otro cuello de botella se encuentra en el empaquetado avanzado. Tecnologías como CoWoS y HBM siguen concentradas principalmente en Taiwán (China), Corea del Sur y otros centros asiáticos. Por ello, incluso cuando las obleas se fabrican en Estados Unidos, parte del proceso debe regresar a Asia para completarse, lo que limita el nivel de autosuficiencia de la cadena de suministro que persigue la Ley de Ciencia y CHIPS.

En este contexto, los cambios geopolíticos y la necesidad de Estados Unidos de diversificar sus cadenas de suministro ofrecen oportunidades para Vietnam. El país puede avanzar desde su papel tradicional como centro de producción electrónica hacia posiciones intermedias y posteriores dentro del ecosistema mundial de semiconductores, especialmente en ensamblaje, prueba y empaquetado (ATP).

En el marco de la Asociación Estratégica Integral, Vietnam figura entre los principales beneficiarios del Fondo ITSI de la Ley CHIPS. Una financiación de 13,8 millones de dólares del Departamento de Estado de Estados Unidos a la Universidad Estatal de Arizona busca apoyar la formación de profesores y fortalecer las capacidades vietnamitas de empaquetado y prueba según estándares internacionales. Asimismo, la red DELTA conecta a empresas auxiliares vietnamitas con diseñadores estadounidenses de chips.

La ubicación de Vietnam, su proximidad a los centros de producción asiáticos y su importante industria electrónica favorecen esta tendencia. Según algunos análisis, en un escenario favorable, la participación vietnamita en el empaquetado y las pruebas podría aumentar de alrededor del 1% actual al 8-9% en 2030, aunque el resultado dependerá de la estabilidad de la inversión extranjera, la infraestructura y las políticas comerciales.

La experiencia estadounidense plantea cuatro prioridades para Vietnam: diseñar incentivos financieros vinculados a los principales costes de inversión; garantizar un suministro eléctrico limpio y estable; desarrollar recursos humanos con formación práctica y políticas para atraer y retener talento; y aprovechar las tierras raras como palanca industrial, acompañada de capacidades de procesamiento avanzado y supervisión ambiental.

La Estrategia de Desarrollo de la Industria de Semiconductores de Vietnam para 2030, con visión hasta 2050, ya identifica ventajas como los recursos humanos técnicos, las tierras raras y los crecientes vínculos con Estados Unidos. Sin embargo, estas ventajas solo podrán traducirse en competitividad sostenible si el país mejora su infraestructura, capacidad institucional y ejecución de políticas.

La experiencia de Estados Unidos demuestra que incluso con grandes recursos financieros existen importantes desfases entre el diseño de las políticas y su aplicación. Por ello, para Vietnam, el desarrollo de la industria de semiconductores debe priorizar la calidad de la ejecución y la capacidad de absorción, en lugar de ampliar únicamente el número de objetivos./.

VNA

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