Hanoi (VNA) - La Resolución N.º 10-NQ/TW, emitida por el Buró Político el 8 de junio de 2026 sobre el desarrollo de la economía de inversión extranjera directa (IED), marca un giro en la estrategia de captación de inversiones al priorizar proyectos de alta calidad, con tecnología avanzada y elevado valor añadido, para fortalecer la capacidad interna y la autonomía de la economía, en un momento que expertos y empresas consideran clave para que Vietnam se anticipe a los cambios en las cadenas de suministro mundiales.
La orientación de la Resolución 10 en materia de atracción de IED hasta 2030 va más allá de alcanzar entre 200 mil y 300 mil millones de dólares en capital registrado. Su verdadero propósito es impulsar un cambio profundo en la calidad de los flujos de inversión.
En el actual modelo de desarrollo del país, el crecimiento económico ya no puede depender indefinidamente del procesamiento de manufacturas o de la explotación de recursos naturales, sino que debe sustentarse en la ciencia, la tecnología y el conocimiento, permitiendo que las empresas vietnamitas se integren plenamente en las cadenas globales de valor.
Según el profesor asociado y doctor Nguyen Van Lich, de la Universidad de Tecnología del Transporte, este objetivo es completamente alcanzable.
En la actualidad, Vietnam atrae alrededor de 40 mil millones de dólares en IED registrada y desembolsa aproximadamente 30 mil millones de dólares al año. En este contexto, elevar esa cifra hasta los 50 mil millones de dólares anuales no supone un desafío inalcanzable, siempre que se apliquen las políticas adecuadas.
La clave está en atraer inversiones procedentes de economías desarrolladas. Uno de los principales activos de Vietnam es su entorno de inversión, ampliamente valorado por organizaciones de prestigio como el Banco Mundial (BM), EuroCham y AmCham. La estabilidad política, su ubicación estratégica y la actitud proactiva y abierta del Gobierno representan una oportunidad excepcional para captar flujos de capital de alta calidad.
La resolución también plantea elevar la tasa de contenido local en los sectores estratégicos hasta el 40-50% y lograr que unas 10 mil empresas vietnamitas se incorporen a las cadenas de suministro de las compañías de inversión extranjera directa. Sin embargo, la conexión entre las empresas de IED y las nacionales sigue siendo limitada. La mayoría de las empresas vietnamitas aún no cumplen plenamente con los estándares internacionales en materia de calidad, tecnología, gestión y plazos de entrega.
Para alcanzar estos objetivos, el Estado debe poner en marcha políticas de apoyo específicas, como líneas de crédito preferenciales para la modernización tecnológica de las empresas, el fomento de la transferencia de tecnología, la formación de recursos humanos altamente cualificados, el desarrollo de un programa nacional de proveedores y el fortalecimiento del ecosistema de la industria auxiliar. Asimismo, los incentivos a la inversión deberían estar vinculados al compromiso de reforzar la cooperación entre las empresas de IED y las compañías nacionales.
En un escenario de creciente competencia internacional por atraer inversión extranjera directa, la ventaja de contar con mano de obra barata ha dejado de ser un factor determinante. Las corporaciones multinacionales priorizan ahora aspectos como la infraestructura de transporte, la logística y la conectividad digital para optimizar costes y mejorar la eficiencia de sus operaciones.
De acuerdo con el profesor asociado y doctor Nguyen Van Lich, Vietnam debe concentrarse en cinco líneas de actuación: desarrollar una red de transporte multimodal, reducir los costes logísticos, construir modernos centros logísticos en las principales regiones económicas, invertir de forma decidida en infraestructura digital y elaborar una planificación de desarrollo transparente y a largo plazo. Contar con una infraestructura logística sólida será un elemento esencial para reforzar la competitividad del país y atraer inversores estratégicos.
Además, la estrategia de atracción de IED está evolucionando desde un modelo de desarrollo disperso hacia otro que prioriza proyectos de alta tecnología, respetuosos con el medio ambiente y con capacidad para generar vínculos regionales, en línea con los objetivos del desarrollo sostenible.
Desde la perspectiva empresarial, Dang Van Nien, director general de la empresa Rijk Zwaan Vietnam, considera que la planificación a largo plazo es un factor decisivo para que las empresas de IED tomen la decisión de invertir. Los inversores suelen optar por localidades que cuentan con una planificación clara, buenas infraestructuras de transporte y un suministro estable de materias primas para la producción.
No obstante, algunas localidades todavía enfrentan dificultades relacionadas con los procedimientos administrativos y el marco jurídico. Un ejemplo de ello es la ausencia de una normativa unificada para las instalaciones destinadas a la producción agrícola de alta tecnología, como los invernaderos, lo que genera obstáculos para las empresas y condiciona sus decisiones de inversión a largo plazo.
Según Dang Van Nien, para fortalecer la cooperación entre las empresas de inversión extranjera directa y las vietnamitas es fundamental seguir perfeccionando el marco legal, especialmente en ámbitos como la propiedad intelectual, la protección de los derechos de autor, la competencia y las políticas comerciales. Un entorno jurídico transparente y estable reforzará la confianza de los inversores y favorecerá relaciones de cooperación duraderas.
En el corto plazo, Rijk Zwaan Vietnam tiene previsto ampliar sus actividades de investigación y desarrollo (I+D) mediante la construcción de estaciones de investigación agrícola tanto en el norte como en el sur del país. La empresa también estudia invertir en zonas de producción de semillas en Vietnam, siempre que existan las condiciones legales adecuadas y un entorno de inversión favorable. Además, gracias a su red internacional de clientes, apoyará a las empresas vietnamitas en la expansión de las exportaciones de productos agrícolas frescos y procesados, contribuyendo así a una mayor integración de la agricultura vietnamita en las cadenas globales de valor./.