Hanoi (VNA) - La transformación digital abre nuevas oportunidades para preservar y transmitir los valores culturales de las minorías étnicas de Vietnam, pero también plantea desafíos relacionados con los derechos culturales y el riesgo de comercialización del patrimonio.
La orientación del Partido y el Estado es utilizar la tecnología para preservar la vitalidad de estas culturas, fortalecer la transmisión de conocimientos entre generaciones y permitir que las comunidades sean protagonistas y beneficiarias de sus propios valores culturales.
La cultura de los grupos étnicos no se limita a objetos exhibidos en museos, sino que abarca lenguas y sistemas de escritura, canciones y danzas folclóricas, rituales, artesanía, artes escénicas, prácticas productivas, gastronomía y conocimientos transmitidos de generación en generación.
En el caso del patrimonio cultural inmaterial, su supervivencia depende principalmente de las comunidades que lo practican. La UNESCO señala que proteger el patrimonio vivo no significa “congelarlo”, sino garantizar que los conocimientos y habilidades continúen transmitiéndose y recreándose en la vida comunitaria.
La digitalización permite ampliar los espacios y formas de transmisión. Las canciones folclóricas y técnicas artesanales pueden llegar a estudiantes, investigadores y turistas mediante videos, bibliotecas y mapas culturales digitales, museos digitales, aplicaciones para aprender lenguas étnicas y tecnologías de realidad virtual.
La promoción del patrimonio en el entorno digital también puede generar medios de vida para las comunidades mediante la difusión y comercialización de productos artesanales y agrícolas locales, creando incentivos para mantener y desarrollar sus prácticas culturales.
Sin embargo, la digitalización también entraña riesgos. Sin la participación de las comunidades portadoras, los rituales y expresiones folclóricas pueden ser interpretados de forma errónea o utilizados con fines inapropiados. Además, las plataformas digitales pueden favorecer los contenidos más fáciles de representar o comercializar, relegando valores culturales profundos pero menos comercializables.
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) añade nuevas cuestiones relacionadas con los derechos sobre los datos culturales.
Actualmente, el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo ha puesto en marcha una plataforma para gestionar la base de datos nacional sobre patrimonio cultural. No obstante, las particularidades de cada grupo étnico requieren infraestructuras y métodos de gestión adecuados.
Los expertos recomiendan situar a los portadores de la cultura en el centro del proceso de digitalización. Artesanos, ancianos de las aldeas, personas de prestigio y comunidades deberían participar en la selección, documentación e interpretación del patrimonio, así como decidir qué contenidos pueden hacerse públicos y cuáles deben conservarse internamente.
También es necesario perfeccionar los mecanismos para proteger los derechos de autor y los beneficios derivados de los datos culturales, definir claramente los derechos de explotación y establecer mecanismos de distribución de beneficios cuando estos datos se utilicen con fines comerciales.
La educación en cultura digital, especialmente entre los jóvenes de las minorías étnicas, también requiere mayor atención. La formación en filmación, grabación de audio, narración digital, almacenamiento de datos y uso responsable de la IA puede contribuir a formar una nueva generación encargada de preservar y promover sus culturas, convirtiendo el patrimonio en un recurso para el desarrollo económico y contribuyendo al desarrollo general del país./.